¿Qué les cuento sobre sexualidad a mis hijos?

Para que no aprendan sobre sexo en internet o a través de sus amigos, ¿qué debemos contarle a nuestros hijos cuando llegan a la adolescencia?

Cómo afrontar el tema de la sexualidad con los hijos es un tema que genera muchas dudas en los padres, pero ¿en realidad es necesario abordarlo de una manera especial? Laura Gutman explica su punto de vista, respondiendo a una madre que le hace la siguiente pregunta:

¿Qué les cuento sobre sexualidad a mis hijos? Ellos no me preguntan nada y tengo miedo de que todo lo aprendan en internet o con los amigos. Mi madre a mí no me contó nada y me gustaría hacerlo diferente.

¿QUÉ ES LA SEXUALIDAD?

La sexualidad no empieza con la vida genital durante la adolescencia. La sexualidad empieza en el momento mismo en que nacemos. No hay sexualidad más exuberante que la de un bebé mamando regocijado en brazos de su madre, teniendo orgasmos de placer y de gozo por ese nivel de contacto, de amor, de disponibilidad y de leche. Todo eso es energía sexual, es libido, tanto de la madre como del bebé.

No hay escena más potente a nivel sexual que una madre ofreciendo gozosamente el pecho a un bebé y ese bebé nutriéndose y estando en su propio paraíso.

REPRESIÓN INCONSCIENTE

Los niños, cuando tenemos un acceso libre al cuerpo materno, vamos a ir viviendo y experimentando nuestra sexualidad, que es el cuerpo expresándose con gozo. Inversamente, si no tenemos un acceso libre, porque nuestra madre no nos amamanta o es rígida o autoritaria o conflictiva o reprimida…, empezamos a reprimir nuestra sexualidad en ese mismo momento, siendo bebés. Por supuesto que después, a lo largo de toda la infancia, tenemos un montón de instancias en las que estamos reprimidos: “No te muevas”, “quédate quieto”, “no saltes”, “no comas con las manos”, “así no se hace”, “pórtate bien”… Todo eso es represión de los pulsos vitales.

RESPETAR SUS RITMOS DESDE BEBÉ

Habría que hablar de un montón de cosas más, por ejemplo, de no respetar a los niños sus propios ritmos vitales: de hambre, de sueño… Tenemos 1.000 maneras sutiles de reprimirlos cada día de su vida. Después, los niños llegan a la adolescencia y aparece esta pregunta: “¿Cómo hago para explicarle al adolescente sobre sexualidad?”. Si el niño ya está reprimido, no importa cuánto le cuente, porque no lo va a poder vivir o lo va a vivir mal, igual de mal como lo he vivido yo siendo mujer o varón. En cambio, si el niño lo ha vivido en su exuberancia, es libre, no tiene miedo al contacto y está en contacto con sus deseos, con la vitalidad, con su vocación, con sus múltiples intereses personales…, pues no hay nada que explicarle, porque ya vive con su libido y con su energía vital en concordancia.

Entonces, cuando empieza sus primeras experiencias genitales, porque la genitalidad es una parte muy chiquitita de la sexualidad, si ha sido un niño amado y atendido, lo va a ir viviendo con una exploración tranquila, respetuosa, en concordancia con sus sentimientos, con su propio confort, en el caso de las adolescentes, sin dejarse hacer nada que no le guste…

NO ES EXPLICAR, ES PERMITIRLE VIVIR

Por eso, a mí me parece que esto no se trata de explicar, porque en realidad circula muchísima información en todos lados y los adolescentes tienen mucha más información que los adultos. Lo que sí puede hacer el adulto es permitir que el niño viva mucho, para cuando llegue ese momento.

En el caso de que los niños ya hayan crecido reprimidos, lo que pueden hacer los adultos es contarles las propias experiencias. En el caso de las madres, explicarles que esa dificultad que tienen para el contacto no es un problema de ellos, sino de ellas, porque no pudieron ofrecerles su cuerpo cuando lo necesitaban. Esto les da a los adolescentes la confianza de saber que lo que les ocurre tiene un porqué.

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