Romper el silencio

Suicidio: mitos y prejuicios

El tabú en torno al suicidio nos lleva a una serie de creencias erróneas que nos pueden impedir jugar un papel en su prevención. Es fundamental desmontarlas: descúbrelas.

Mamen Bueno

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Para prevenir el suicidio, antes hay que desmitificar lo relacionado en torno a él y así poder realizar una buena pedagogía y prevención. A pesar de la gran cantidad de personas que mueren por esta causa, y los numerosos estudios sobre el suicidio, sigue siendo un tema tabú y silenciado, lo cual contribuye a que existan todavía muchos prejuicios.

Estos son algunos de los mitos o creencias erróneas sobre el suicidio versus las verdades científicas:

1. La persona que se suicida no avisa antes: FALSO

La mayoría de las personas que se suicidan habían hablado de ello anteriormente. Lo que suele ocurrir, es que esas “señales” son valoradas como llamadas de atención, chantajes o manipulaciones; o pasan desapercibidas y solo se relacionan con el suicidio a posteriori.

2. El que intenta suicidarse sólo desea llamar la atención: FALSO

La mayoría de las personas que inician un intento de suicidio tienen sentimientos ambivalentes hacia la muerte. En ese momento tienen la vivencia interna de que no hay otra alternativa. Les han fallado todos los mecanismos de afrontamiento de su realidad. Si finalmente el intento de suicidio es infructuoso, tener esta idea presente, entorpece que se les brinde la ayuda y tratamiento que necesitan, ya que se minimiza el riesgo de recaída.

3. Hablar y preguntar sobre el suicidio puede inducirlo: FALSO

Permitir que la persona en riesgo de suicidio exprese sus miedos y angustias disminuye su sensación de aislamiento y desesperanza. Puede que al comentar en voz alta y con otra persona sus propósitos autodestructivos, valore los motivos de otra manera, encuentre una vía de solución y se consiga un tratamiento adecuado para su caso.

4. El que se suicida o lo intenta tiene una enfermedad mental: FALSO

Lo que predispone al comportamiento suicida es el alto grado de sufrimiento. Aunque es cierto que las personas con enfermedades mentales tienen más probabilidad de cometer suicidio, no todas las personas que se suicidan tienen un trastorno mental.

El suicidio es una conducta multicausal, reducirlo a una única causa es simplista y no ayuda en la prevención.

5. El que intenta el suicidio es un cobarde: FALSO

Quien intenta suicidarse es una persona que sufre mucho. No es ni más valiente ni más cobarde. Está inmersa en la desesperanza y no ve otra salida.

6. Solo los profesionales pueden prevenir el suicidio: FALSO

Si bien es cierto que los profesionales de la psicología y la psiquiatría tienen formación para manejar las situaciones de riesgo de suicidio e intentan prevenirlo, no son las únicas personas que pueden intervenir. A veces, adoptar una actitud de escucha sin juicio y acompañar pueden ser el primer paso para la prevención. Un acercamiento con deseo genuino de ayudar puede salvar una vida.

7. Se da por impulso, por eso no puede ser prevenido: FALSO

El acto en sí puede ser impulsivo; no obstante, las fantasías suicidas, los pensamientos y sentimientos asociados, no lo son y no aparecen de un día para otro.

8. El suicidio se hereda: FALSO

La conducta suicida no es hereditaria, lo que se puede heredar es la predisposición a ciertos trastornos o enfermedades mentales. Puede haber cierta “herencia cultural”, mediante la cual se contempla el suicidio como una fantasía de solución definitiva. El suicidio es visto como un modelo o guía para otras personas de la familia.

Una nota para quienes sufren una pérdida por suicidio

Para finalizar, me gustaría añadir una aclaración dirigida sobre todo a las familias y amigos sobrevivientes a una pérdida por suicidio; aunque digamos que el suicidio puede prevenirse, va más encaminado a instaurar programas de prevención y ayuda profesional. No se trata de culpabilizar a los familiares, sería injusto. Existe mucho secretismo sobre el suicidio todavía y, aunque se hable de indicios, casi siempre se ven a posteriori.

La decisión final no depende de nosotros. Aun habiendo prestado ayuda, la última palabra es de la otra persona, la capacidad de ayuda es limitada y no siempre podemos evitar o paliar el sufrimiento ajeno. Un abrazo enorme y buscad ayuda si el sufrimiento y la desesperanza os puede.

Etiquetas:  Suicidio Duelo Salud Mental

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