Retirada de la mascarilla

Síndrome de la cara vacía: qué es y cómo afrontarlo

Los psicólogos han percibido que, tras tantos meses llevando mascarilla, dejar de usarla puede generar en algunas personas un curioso síndrome relacionado con el miedo y la ansiedad. Te contamos por qué ocurre y cómo afrontarlo.

Sira Robles
Sira Robles

Periodista especializada en salud, bienestar y ciencia.

Llevamos más de un año usando mascarilla y ahora ya podemos dejar de llevarla en espacios exteriores, siempre que se pueda mantener la distancia de seguridad. Esta situación –en principio liberadora– ha dado lugar, sin embargo, a un nuevo trastorno de salud mental relacionado con la pandemia del Covid-19 que los psicólogos han bautizado como "síndrome de la cara vacía".

El "síndrome de la cara vacía" es un conjunto de síntomas relacionados con la ansiedad que pueden aparecer, en mayor o menor grado, ante la retirada de la mascarilla.

"Este síndrome puede provocar sentimientos de angustia, preocupación y sensación de agitación. Incluso puede provocar síntomas físicos como taquicardia, sensación de falta de aire, tensión muscular, mareo...", nos explica Laura Palomares, psicóloga de Avance Psicólogos en Madrid.

El síndrome, que presentan solo algunas personas, provoca en definitiva síntomas relacionados con la ansiedad por el sentimiento de desprotección frente al virus que puede generar el quitarse la mascarilla en la calle.

La pandemia del Covid-19 está dejando tras de sí una lista de trastornos de la salud mental hasta ahora inexistentes relacionados con la adaptación de las personas a una situación inédita. El "síndrome de la cara vacía" es el último de ellos y también es uno de los más curiosos.

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¿Por qué ocurre el síndrome de la cara vacía?

Laura Palomares, directora del centro Avance Psicólogos, explica que el síndrome de la cara vacía está relacionado con el miedo y las estrategias psicológicas que nos confieren sensación de seguridad.

El ser humano tiene una enorme facilidad para aprender comportamientos que le dan seguridad: es un mecanismo de supervivencia que ha funcionado siempre en nuestra especie de forma eficaz.

"Cuando asociamos una acción o comportamiento a seguridad, sobre todo en situaciones de alerta o estrés, lo implantamos con mucha intensidad en nuestra vida", explica Palomares.

"Sentir miedo es positivo en algunos casos, ya que nos protege en casos de peligro. De ahí que a algunas personas les cueste empezar a quitarse la mascarilla o que incluso les genere estrés", concluye la psicóloga de Avance Psicólogos.

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Cómo superar el síndrome de la cara vacía

El "síndrome de la cara vacía" es un miedo o una conducta fóbica. Por ello, Laura Palomares recomienda enfrentarse a él del mismo modo que lo haríamos ante cualquier conducta similar.

La directora del centro Avance Psicólogos propone tres consejos para superar esta pequeña fobia:

  • 1. Darnos un tiempo de adaptación

Entender que lo que nos está pasando es normal y que sencillamente conlleva un tiempo de adaptación: los sentimientos y síntomas que apreciamos pueden darse al principio, pero con el tiempo irán desapareciendo.

Todos necesitamos un tiempo de adaptación ante los cambios, sobre todo a la hora de plantear cambios en aprendizajes que han salvaguardado nuestra supervivencia, por lo que es muy importante respetar los tiempos de cada persona.

  • 2. Ir paso a paso

Cuando el miedo es muy elevado es muy importante exponerse de forma gradual. Conviene empezar por quitarse la mascarilla en sitios muy amplios al aire libre, donde apenas hay gente, para ir pasando progresivamente a lugares algo más concurridos. Progresivamente, iremos aumentando los tiempos de exposición, pero sin prisa, muy paulatinamente.

Además, saber que en sitios cerrados aún no es conveniente quitarse la mascarilla nos obliga a llevarla siempre encima y a tener la tranquilidad de que también los otros la llevarán puesta.

  • 3. Pensar en los beneficios sociales

Atender a los aspectos positivos de ir quitándonos la mascarilla puede ayudarnos. La cara tiene miles de músculos faciales que dan lugar a los gestos y microgestos, estos nos dan una información valiosísima sobre cómo se encuentra el otro, y es fundamental para generar vínculos y la socialización.

Saber que al adaptarnos poco a poco a soltar la mascarilla nuestras relaciones sociales se verán beneficiadas es un motor de motivación muy fuerte, sobre todo cuando empieza a experimentarse ese beneficio.

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