Salud ambiental

Cómo el ruido, la luz artificial y el cambio climático pueden enfermarnos

Los pesticidas o los gases de los tubos de escape no son beneficiosos para la salud. Pero hay otros patógenos menos obvios en nuestra vida moderna. Los efectos del ruido, la luz y el cambio climático en nuestra salud se discuten con muy poca frecuencia y son problemas a los que hay que encontrar solución.

claudicabncm
Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

Nuestra vida puede ser muy cómoda. Cuando necesitamos algo, simplemente lo pedimos y podemos recibirlo en un corto período de tiempo. Si reservamos un viaje online por la noche, podemos estar en el avión a la mañana siguiente. Y gracias al móvil podemos ver y hablar con nuestros amigos y familiares sin movernos.

Nuestros abuelos, en cambio, debían, andar, hacer colas, buscar y esperar para cuestiones que ahora resolvemos en cuestión de minutos. Pero, ¿todo son bendiciones en la vida actual? ¿Todo son ventajas o hemos perdido algo por el camino?

El lado oscuro de la sociedad moderna

En realidad tanta comodidad tiene un precio. El cambio climático está ahí y no es por casualidad. La contaminación del aire con partículas finas es una amenaza para la salud como el tabaco, pero sin advertencias como “respirar puede matarte”. Los microplásticos y los pesticidas se introducen en nuestro cuerpo con los alimentos y de paso contaminan las aguas y la tierra.

Y la invasión humana de los ecosistemas naturales y las granjas masificadas nos ponen en contacto con nuevos virus que pueden moverse por todo el planeta en unas pocas horas.

¿Existen más problemas? Sí, y los tenemos tan cerca que no les prestamos atención, nos hemos acostumbrado y no somos conscientes de cuánto nos perjudican.

Hay demasiado ruido en nuestra vida

El ruido es omnipresente en nuestra vida diaria. En la calle, el rumor del tráfico de automóviles, motos y autobuses es una banda sonora que no se puede silenciar. A veces no se puede escapar de él ni dentro de casa.

Luego están las obras: siempre hay un lugar cercano donde las máquinas están trabajando. Si en algún momento, por casualidad se produce un poco de silencio, aparece alguien con un soplador de hojas o se activa una sirena de alarma.

El ruido no solo es molesto, también es un problema real para nuestra salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció hace unos diez años que, después de la contaminación del aire, el ruido es el segundo factor ambiental más importante que aumenta la carga de morbilidad.

Según estimaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente, alrededor del 20% de las personas en Europa se ven afectadas por niveles de ruido nocivos.

Acúfenos, pérdida de audición y problemas cardíacos

La pérdida de sensibilidad auditiva es uno de las consecuencias más directas del ruido. Otra son los acúfenos o tinnitus, pitidos o zumbidos que se sienten y se suman al ruido ambiente. Todos hemos experimentado un acúfeno durante unos segundos después de que un petardo haya explotado cerca o de haber tenido un altavoz demasiado cerca. Muchas personas sienten un ruido similar continuamente.

El ruido causa un estrés que puede conducir a la hipertensión, que es un factor de riesgo cardiovascular. Así que el ruido te puede matar de un infarto.

Los científicos también han establecido una conexión entre el ruido del tráfico y el diagnóstico médico de depresión. Otros estudios señalan que el ruido aumenta el riesgo de demencia.

Luz artificial que no se apaga nunca

La luz artificial también es una de las conquistas de la civilización moderna y al mismo tiempo puede ser un gran problema para la salud.

Nuestro mundo ya no conoce la oscuridad que nos acompañó durante millones de años por las noches. Las ciudades son como enormes bombillas cuya luz altera ecosistemas enteros de plantas, insectos y animales. La contaminación lumínica es un contratiempo para la vida en el planeta.

La luz que emiten las pantallas de los ordenadores y de los móviles que miramos permanentemente tiene el potenciar de causar alteraciones en el organismo.

Por la tarde y la noche, cuando nuestro cuerpo necesita descanso para poner en marcha una serie de mecanismos de reparación y regeneración, no es adecuado el estímulo de las pantallas.

Al ver series o mensajes de las redes sociales, la luz de la pantalla incide negativamente sobre la producción de la hormona melatonina, que necesitamos con urgencia para dormir.

Aún no se ha aclarado de manera concluyente cómo de grande es esa influencia, que puede ir desde trastornos del sueño a efectos neurológicos en el cerebro.

Amenazas para la salud derivadas del cambio climático

El consumo energético se relaciona con el cambio climático, que también tiene una serie de consecuencias para el equilibrio del organismo.

Las olas de calor, por ejemplo, son potencialmente mortales para las personas mayores o pacientes con determinadas enfermedades.

El cambio climático también puede empeorar las alergias, porque el tiempo de exposición al polen se alarga, y pueden extenderse las infecciones transmitidas por insectos, como la malaria o el dengue.

¿Cómo podemos controlar esto?

Ruido, luz artificial y las consecuencias del cambio climático son solo algunas de las facetas de la otra cara de nuestra sociedad tan supuestamente cómoda y avanzada. Podríamos enumerar muchos otros retos para nuestra salud, como el estrés, la depresión, la soledad o el sedentarismo.

Para atajar estos problemas, lo primero que tenemos que hacer es sacarlos a la luz y hablar de ellos para se incluyan en las agendas científicas y políticas.

Por otra parte, cada uno de nosotros puede hacer mucho para reducir su exposición al ruido y la luz artificial, y para emitir menos gases con efecto invernadero que alimentan el cambio climático.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?