Slow cookers

Pon una olla lenta en tu vida y elígela bien

M. Mar Jiménez y Ángel González

El "chup-chup" de la abuela en versión eléctrica, con todo el sabor de las cocciones prolongadas y más nutrientes, pero sin que tengas que estar pendiente de ella. ¿Te apuntas?

Todo lo que vale la pena hacer, vale la pena hacerlo despacio. Lo dijo Mae West, actriz y dramaturga estadounidense nacida a finales del XIX, y resume muy bien toda una filosofía de vida basada en el respeto de los ritmos naturales y en saborear cada momento, huyendo de la velocidad cronificada. Esta lentitud se puede aplicar a cualquier campo, incluida la cocina.

Cada vez se habla más de unas cazuelas eléctricas llamadas "ollas de cocción lenta". Las slow cookers originales se inventaron a mediados del siglo pasado, fueron comercializadas en 1971 por la marca que sigue siendo su referente, Crock-Pot, y en Estados Unidos y América Latina hace cinco décadas que están presentes en las encimeras de muchos hogares.

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La olla lenta, en las antípodas del microondas y la comida rápida

¿Cuál es su misterio y en qué se diferencian de la cocina lenta de nuestras abuelas? Se trata de ollas eléctricas capaces de mantener una temperatura constante durante un tiempo prolongado, de forma segura y sin que haya que controlarlas.

Esto ya lo hacen algunos electrodomésticos o robots de cocina. La diferencia de las ollas lentas es que cuecen a baja temperatura y emplean horas para cocinar los guisos, en auténtico contraste con los ritmos actuales de vida y otros métodos de cocción rápidos, como el microondas o las ollas exprés.

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Ventajas de cocinar con una olla lenta o slow cooker

¿Por qué cocinar legumbres en más de 6 horas pudiendo tenerlas en 7 minutos? Las ventajas de este tipo de cocina slow son los siguientes:

  1. Ganas en nutrientes. Esta cocción se caracteriza por una temperatura estable y baja (desde los 70°C hasta los 90°C, siempre por debajo de la temperatura de ebullición), lo que hace que se conserven más nutrientes y que se mantengan bien las cualidades organolépticas de sabor, aroma y textura de lo cocinado. La cocina lenta también se considera más reconfortante, saciante a niveles sutiles y capaz de extraer todo el dulzor y gusto original de los alimentos.
  2. Los guisos saben mejor. El mayor beneficio de cocinar con una olla lenta, para quienes las usan, es que se potencian los sabores. El resultado es parecido al de las recetas tradicionales porque el tiempo empleado permite que los alimentos suelten todos sus jugos y se mezclen armoniosamente. Además, como el calor se distribuye de manera uniforme alrededor de la cazuela, los platos resultan también más jugosos y nutritivos.
  3. Son muy seguras. Aunque las ollas exprés son muy seguras, si se usan mal pueden provocar accidentes. Por eso pueden infundir respeto. En cambio, en las ollas de cocción lenta no hay riesgo de sobrepresión.
  4. Ahorras energía. Cabe pensar que tener un aparato encendido horas y horas puede resultar caro, pero el consumo de una olla lenta es muy bajo, se puede comparar al de una bombilla de 75 W encendida toda la noche. El gasto de la vitrocerámica u horno es más de 5 veces superior.
  5. Puedes programarlas. Aunque no todos los modelos tienen esta prestación, algunas ollas lentas se pueden programar para que se enciendan a una hora determinada y así tener la comida recién hecha al llegar a casa o cuando se necesite.
  6. Apuestas por un estilo de vida. Cocinar al "chup-chup" lentejas como nuestras abuelas, con vegetales locales y eco, puede verse como un acto de libertad, independencia y casi desobediencia porque se deserta de un sistema que seduce para "calentar comestibles" y vivir de forma inconsciente.

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No todas son iguales: cómo elegir la mejor para ti

El mercado no es tan amplio como en otros aparatos pero sí existen diferencias entre marcas y modelos.

  • Diferentes tamaños. Las podemos encontrar de diferentes tamaños: de 2 a 6 litros (3-8 raciones). Como referencia, una olla lenta de 3,5 litros es suficiente para una familia de 4.
  • Diferentes calidades. Las cazuelas sencillas y económicas, a pesar de su buena valoración en los foros, son manuales y hay que apagarlas como cualquier cazuela, teniendo en cuenta que los tiempos son mucho mayores y nos podríamos olvidar. No se especifica el material antiadherente de su interior y en algunas incluso no se pueden desmontar las partes principales que lo componen. En cambio, las versiones superiores están mucho mejor equipadas.
  • Diferente toxicidad. Es importante fijarse en los materiales y que el fabricante certifique que están libres de tóxicos. El interior de calidad suele ser de cerámica sin metales pesados, PTFE y PFOA, y la gama premium utiliza un tipo de termocerámica atóxica que transmite el calor más rápido que otras superficies y que es mucho más duradera y resistente.
  • Funciones extra. La opción de temporizador y programación es muy cómoda porque permite la desconexión automática. La de keep warm mantiene el calor cuando ya se ha detenido la cocción.
  • Tapas de cristal.Las tapas de casi todos los modelos son de cristal y permiten ver el interior sin levantarla ni que esto afecte a la cocción.
  • Olla interior. Muchas tienen la olla interior extraíble, ideal para limpiarla mejor o en el lavavajillas, para gratinar en el horno o servir directamente en la mesa. También es válida para el microondas.
  • La pala removedora. Es el accesorio que marca la gran diferencia con el modelo estándar y se acerca más a los pucheros de antaño removidos a mano. Se trata de una pala que mueve la comida a intervalos regulares de forma automática.

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¿Qué se puede cocinar en un slow cooker?

Las ollas de cocción lenta son grandes aliadas de la cocina vegetal. En ellas se pueden cocinar legumbres, verduras, arroces, cereales, todo tipo de guisos, escabeches, caldos, cremas… además de bizcochos y panes.

  • Arroces y cereales. Una de las ventajas de las slow cookers a la hora de cocinar arroces y cereales es que consiguen que los granos queden tiernos pero manteniéndose enteros. Sus sabores resultan, además, intensos. Los arroces tienen tiempo de "chupar" todos los sabores que los acompañan.
  • Postres. Si se desea, se pueden usar también para preparar postres. En ese caso, es importante fijarse bien en la forma de la cazuela antes de comprarla: las hay redondas, y ahí caben algunos moldes de repostería, pero también ovaladas, que resultan especialmente apropiadas para el molde de plum cake.
  • Otras preparaciones. También merece la pena destacar que las ollas de cocción lenta sirven para muchas otras preparaciones inesperadas, que van desde mermeladas hasta encurtidos o quiches, por ejemplo.

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Hazte con un libro de recetas para olla lenta

Lo mejor es hacerse con un libro de recetas pensadas específicamente para ser hechas en este tipo de ollas. De esta manera, se consigue sacarles el máximo partido.

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