Consejos prácticos

Cómo evitar el estrés y la ansiedad que provocan las compras de Navidad

A medida que se acercan las fiestas, la ansiedad se incrementa. Queremos tenerlo todo a tiempo y que salga bien. Te cuento cómo evitar entrar en esta dinámica tan estresante.

Ramón Soler
Ramón Soler

Psicólogo

En estos días de principios de noviembre, comenzamos ya a sufrir el bombardeo publicitario previo a la Navidad: ofertas anticipadas, Black Friday, catálogos de juguetes en nuestros buzones, turrones en los supermercados …

Además, este año le sumamos los efectos secundario de la pandemia en el comercio mundial. A diario, aparecen noticias catastrofistas que nos inquietan ante una posible escasez de productos en las fechas navideñas.

Ante este panorama, muchas personas se están viendo envueltas en una vorágine consumista descontrolada que puede afectar a su economía y, también, a su salud emocional.

En mi consulta, siempre trabajamos para reforzar el empoderamiento y lograr la mejor autonomía personal posible. Una de las consecuencias más positivas de este trabajo es la de aprender a no dejarse manipular ni por la publicidad ni por el ambiente de consumismo excesivo que se vive en Navidad.

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Recomendaciones para controlar la ansiedad por la Navidad

Por este motivo, he querido recopilar algunas cuestiones que, siempre que se acercan estas fechas navideñas, suelo trabajar en mi consulta. El objetivo de estas recomendaciones no es el de dejar de comprar regalos ni vivir en el ascetismo, sino el de tener el control de lo que queremos comprar, libre de influencias externas.

  • Elaborar un presupuesto realista. Comienza la planificación de estas fechas elaborando un presupuesto ajustado a tu economía. ¿Cuánto puedes gastarte en comida y regalos sin endeudarte? Una de las mayores fuentes de estrés de nuestra sociedad son las deudas, incluso, en muchos casos, estas se están convirtiendo en causa de suicidio. No necesitas los regalos más caros ni las comidas más lujosas, tu salud mental es mucho más importante. Ajusta tu presupuesto a lo que realmente puedas gastar.

La urgencia de última hora, lleva al desorden y al consumo excesivo. Cuanto más puedas planificar, mejor para tu salud emocional y para tu bolsillo.

  • Planificar y comparar precios. En base a tu presupuesto realista, realiza la lista de los regalos y la comida que deseas (y puedes) comprar. Si tienes ideas sobre qué productos vas a adquirir en Navidad, puedes dedicar unas semanas previas a investigar el mercado, así sabrás si las ofertas navideñas o de Black Friday son buenas ofertas o simples reclamos publicitarios para empujarte a comprar.
  • Comprar con antelación y sin prisas. Las fiestas navideñas son para disfrutarlas en familia y con tranquilidad, sin embargo, dejar las compras para el último momento, siempre se convierte en fuente de estrés y de tensión. A medida que vayas encontrando los productos a buen precio, puedes ir comprándolos y guardándolos hasta las fiestas. Recuerda también, comprar los alimentos con tiempo, cuanto más se acercan las fechas de las fiestas, más suben sus precios.
  • Comprar solo lo necesario y útil. Seguro que, en años anteriores, has comprado artilugios y juguetes muy llamativos que han sido usados un par de veces y, después, han terminado acumulando polvo en la estantería. Antes de dejarte llevar por lo espectacular que sea un producto o un juguete, piensa si realmente va a ser algo útil o si tus hijos lo van a aprovechar.

Con esta actitud, también le puedes enseñar a tus hijos a no dejarse llevar por la publicidad llamativa, ni por la adrenalina del momento, el “quiero algo y lo quiero ya”.

  • Ser flexibles. Si, por cualquier circunstancia, no puedes conseguir el regalo o el juguete que tenías planificado, intenta buscar otras alternativas parecidas o dejarlo para más adelante, cuando vuelva a estar disponible. Este contratiempo nunca es deseable, pero puede ser una buena oportunidad para trabajar la paciencia, la flexibilidad y la tolerancia a la frustración, contigo misma y, si tienes, también con tus hijos.

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