Obesidad y depresión

Los azúcares alteran la química cerebral

Claudina Navarro

Una ingesta elevada de azúcar provoca una alteración de hasta 20 metabolitos que influyen sobre el cerebro. Esta alteración se asocia a obesidad y depresión.

Hasta ahora sabíamos que la ingesta de azúcar actuaba sobre los centros cerebrales del placer y la recompensa, lo que ha llevado a calificarlo de sustancia potencialmente adictiva.

Pero un estudio realizado en la Universidad de Michigan ha querido profundizar en los efectos del azúcar sobre el cerebro y ha hallado que tras tomar azúcar el organismo modifica el perfil de metabolitos que llegan al órgano.

Hasta una veintena de metabolitos se ven afectados por la ingesta de niveles altos de azúcar. El estudio se ha realizado con animales –moscas de la fruta– pero revela rutas metabólicas que existen en los seres humanos.

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En concreto, según el estudio publicado en Nature Communications, el consumo de azúcar se relaciona con la reducción de los niveles de dos metabolitos con una acción beneficiosa, el ácido quinurénico y el n-acetil aspartato, lo que se asocia a un incremento en el apetito y en los síntomas depresivos.

Las funciones de los dos metabolitos en el cerebro no se conocen a fondo, pero los científicos creen que participan en el suministro de energía a las neuronas y en su distribución de líquidos. También se sabe que el ácido quinurénico se genera en grandes cantidades cuando se hace ejercicio físico, lo que explicaría parte de sus efectos beneficiosos.

La investigadora principal, Monica Dus, señala que el azúcar provoca un completo remodelamiento metabólico que no se produce temporalmente tras la ingesta, sino que se mantiene en el tiempo. Después de 7 días, el perfil metabólico continúa alterado.

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Este tipo de cambios también se produce en las células cancerígenas para sostener su crecimiento acelerado, por lo que uno de los objetivos de la investigación es descubrir nuevas posibilidades de tratamiento a través de la dieta.

En el futuro, el laboratorio de Dus investigará como este cambio en los metabolitos cerebrales puede afectar al sueño, el aprendizaje o la memoria.

Estudios previos habían demostrado que una ingesta elevada de azúcar modificaba la percepción del gusto y lleva a una mayor ingesta de alimentos, y en consecuencia, favorecía la obesidad. Además se reducía la actividad neuronal.

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