El atragantamiento es algo más habitual de lo que pensamos y que puede tener consecuencias fatales. En 2022 hubo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), 4102 muertes por ahogamiento, sumersión y sofocación accidentales (que incluye el atragantamiento), un 17,1% más que el año anterior. De hecho, esta fue la causa externa de muerte que más aumentó respecto a 2021 y se sitúa por encima de los suicidios, las caídas accidentales o los accidentes de tráfico.

Saber cómo realizar la maniobra de Heimlich (compresiones abdominales), una técnica para evitar la asfixia por atragantamiento, puede salvar vidas y es algo muy sencillo de hacer.

¿Qué es la maniobra de Heimlich?

La maniobra de Heimlich es una técnica de primeros auxilios que, mediante compresiones abdominales, libera la obstrucción de las vías aéreas superiores cuando queda atrapado algún objeto extraño (como un trozo de comida, un caramelo, un juguete, un objeto pequeño…).

Fue el Dr. Henry Heimlich, un cirujano torácico estadounidense, quien en 1972 descubrió que aplicar presión en el diafragma (el músculo que separa la cavidad torácica de la abdominal) ayuda a comprimir los pulmones y que el aire que hay en ellos ejerza presión y libere el objeto atrapado en la tráquea para que la persona pueda volver a respirar.

Desde entonces, múltiples organismos han reconocido la maniobra de Heimlich como un método seguro y sencillo para salvar la vida de las personas que se atragantan.

 maniobra de Heimlich: cómo hacerla paso a paso

De acuerdo con la Cruz Roja, si ves que alguien se está atragantando y no puede respirar, lo primero es llamar al 112 y animarle a toser. Si no puede hacerlo y está consciente, dale 5 palmadas fuertes en la espalda, entre las paletillas (no debes darle las palmadas mientras está tosiendo porque podrías empeorar la situación).

Si aun así no puede expulsar el objeto atrapado en la garganta, es el momento de aplicar la las compresiones abdominales (maniobra de Heimlich). Para hacerlo sigue estos pasos:

  1. Rodea a la persona desde atrás.
  2. Coloca una de tus manos cerrada en un puño justo por encima del ombligo de la persona (en la boca del estómago) y sujétala con la otra mano.
  3. Aprieta haciendo fuerza hacia adentro y hacia arriba 5 veces y repite esta secuencia tantas veces como haga falta hasta que salga el objeto.
  4. Alterna estas 5 compresiones con 5 palmadas en la espalda hasta expulsar el objeto.

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Si la persona pierde el conocimiento, hay que aplicar la reanimación cardiopulmonar (RCP), es decir, secuencias de 30 compresiones en el tórax seguidas de 2 ventilaciones.

Maniobra de Heimlich en niños

La maniobra de Heimlich se aplica de forma diferente si quien se ha atragantado es un niño pequeño (menor de un año).

Como en el caso de los adultos, hay que llamar rápidamente al 112 y animar al pequeño a toser. Si no puede toser y está consciente, hay que darle palmadas en la espalda. Si aun así no expulsa el objeto:

  1. Ponlo boca abajo apoyado en tu antebrazo o en tus rodillas mientras sujetas su cabeza con la mano.
  2. Dale 5 golpes secos con el talón de la mano en la espalda, entre las paletillas.
  3. Si no logra expulsar el objeto, hay que darle la vuelta y hacer 5 compresiones en el centro del pecho.
  4. Alterna las palmadas en la espalda con las compresiones torácicas hasta que lo expulse.

Cómo hacerte la maniobra de Heimlich si estás solo

Si te atragantas y no hay nadie alrededor que pueda ayudarte, llama al 112 y aplícate tú mismo la maniobra de Heimlich:

  1. Busca una superficie dura, como una encimera o el respaldo de una silla.
  2. Realiza compresiones apoyándote en la zona por encima de tu ombligo.

Riesgos de la maniobra de Heimlich

Realizar la maniobra de Heimlich, como hemos visto, es importante para evitar la asfixia y puede salvar vidas, pero también comporta algunos riesgos.

La fuerza que se ejerce al aplicar las compresiones abdominales puede causar la rotura accidental de las costillas de la persona que se está atragantando o una lesión o perforación en el tracto gastrointestinal.

Es importante, por lo tanto, que el médico revise a la persona a la que se le ha aplicado la maniobra para comprobar que no hay ninguna lesión.