Vacuna papilona VPH

Salud femenina

Papiloma: una vacuna peligrosa

La infección por el Virus del Papiloma Humano, que engloba más de 100 cepas, no siempre da lugar a un cáncer cervical pero la vacuna puede ser letal.

Marta Trigo, Red-CAPS

Muchas mujeres están preocupadas hoy en día por el Virus del Papiloma Humano (VPH), ya que afecta a un altísimo porcentaje de la población y se sabe que es el causante del cáncer de cuello de útero o cervical.

Tanta es la preocupación que se ha investigado hasta encontrar una vacuna. ¿O es la existencia de la vacuna lo que ha creado la preocupación? Desde la Red-CAPS (Red de mujeres profesionales de la salud) hemos seguido la investigación médica publicada hasta la fecha y hemos sacado algunas conclusiones.

Virus del Papiloma Humano y cáncer de cuello de útero

Bajo el nombre de VPH se engloban más de 100 cepas diferentes. De estas, unas 15 son potencialmente cancerígenas. Son la 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59, 68, 73, 82, aunque es probable que también sean oncogénicas las 26,53 y 66.

De entre estas cepas, se considera que solo las 16, 18, 31 y 45 son de alto riesgo. El resto, 82, solo producen condilomas (verrugas) que, en caso de ser molestas, pueden ser cauterizadas en el Centro de Atención Primaria o quemadas en casa con barritas de nitrato de plata adquiridas en cualquier farmacia.

Es un virus "ADN de piel" (que combina su ADN con el de las células con las que entra en contacto y sus alrededores). Es de acción local y solo provoca infecciones productivas en el epitelio estratificado de la piel y mucosas; es decir, que allí donde haya el contacto será donde se desarrolle.

Por lo tanto, lo primero importante que debemos saber es que para que haya un cáncer de cuello de útero debe haber una infección de VPH (de alguno de los 15 tipos cancerígenos mencionados), pero la infección de VPH no tiene porqué cursar en un proceso canceroso.

De hecho, el 70% de las infecciones de VPH desaparecen en un año sin producir alteraciones oncológicas y el 90% en dos. Solo en caso de que la infección con alguna o algunas de las cepas oncogénicas persista, se podrían llegar a desarrollar lesiones precancerosas, que de no ser tratadas, podrían desembocar en un cáncer cervical invasivo.

Pero la realidad es que las lesiones precancerosas tardan 10 años en producirse y otros 10 años más en comenzar a desarrollarse el carcinoma in situ. Es un proceso largo, por lo que con un buen control ginecológico es fácil prevenir daños graves.

Además, para que se produzca un cáncer cervical, no basta con la presencia de una cepa de VPH oncogénica. Factores como la edad, la pobreza, el tabaquismo, un alto número de partos, la coexistencia con otras ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), la inmunodepresión y otros factores desconocidos son claves para el desarrollo de la enfermedad.

Además, la Sociedad Española de Contracepción, en su página web, cita como primer factor colaborador el consumo de anticonceptivos hormonales.

Cómo se contagia

El virus del papiloma humano se transmite por contacto, por abrasión de la piel (no por los fluidos sexuales), durante las relaciones. Es la ITS más frecuente e inocua. El uso del preservativo disminuye el contagio, aunque no lo previene del todo.

Cada vez que tenemos un contacto genital con una persona infectada con alguna cepa de VPH podemos contagiarnos. Además, no creamos inmunidad por el hecho de haber tenido contagio previo y nos podemos contagiar de varias cepas a la vez o por separado.

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Es decir, que la mayoría de las personas probablemente entremos en contacto con alguna o varias cepas de VPH a lo largo de nuestra vida.

De hecho, un estudio holandés demostraba que incluso se podía hallar el virus en muchos lavabos públicos. Pero como decimos, aunque el VPH es muy contagioso, la mayoría de las veces se elimina espontáneamente.

Revisiones ginecológicas al día

La citología de cuello de útero es el método más antiguo de detección que existe y el que ha demostrado mejores resultados hasta la fecha, aunque es también el menos evaluado científicamente.

Este método de detección precoz de contagio por cepas oncogénicas permite su control y posible actuación en caso necesario. Es importante destacar que, entre las 600 muertes anuales en España por cáncer de cuello de útero, el 80% de las mujeres no se había realizado una citología.

Y es que como ya hemos visto, el proceso hacia un cáncer de cérvix es lento y, por lo tanto, manteniendo al día el calendario de revisiones ginecológicas se puede hacer una buena labor preventiva.

Suponiendo que estuviéramos entre ese pequeño porcentaje de mujeres que se contagia de una cepa agresiva de VPH, primero tendrían que darse los factores para desarrollar una lesión precancerosa, luego, que esta fuera susceptible de agravarse y finalmente desarrollar un carcinoma "in situ".

Aún así podríamos actuar a tiempo con una conificación cervical, una pequeña intervención en la que se extirpa la parte del cuello del útero afectada por el VPH en la que se esté desarrollando la lesión precancerosa.

La conificación cervical es una intervención bastante sencilla que por lo general no suele tener complicaciones ni efectos secundarios. Pero incluso hasta llegar a esta decisión, si llevamos nuestro calendario de revisiones ginecológicas al día, tenemos tiempo de optar por métodos menos invasivos y dejar esta como última opción.

No todas las displasias (crecimientos anormales de tejido) desembocan en un cáncer. Las catalogadas como leves y un 40% de las moderadas se acaban resolviendo por sí solas.

La vacuna de la controversia

En 2007 se introdujeron en el calendario vacunal español dos vacunas contra el VPH: Gardasil, de la farmacéutica Merck, y Cervarix, de GlaxoSmithKline. En los dos casos se vacunaba contra dos de las quince cepas del virus de alto poder oncogénico, los tipos 16 y 18.

Pero según los estudios de que disponemos, en España solo el 28,2% de mujeres con displasias moderadas o graves fueron infectadas solamente por el tipo 16 o 18. Esta vacuna pues, no sirvió para el otro 77,8% de mujeres infectadas con otras cepas oncogénicas.

Además, hay que tener en cuenta que es una vacuna "profiláctica", no terapéutica (evita la infección, pero no la cura) y está demostrada su ineficacia en mujeres que no son vírgenes.

En el momento del lanzamiento de la vacuna contra el VPH a nivel nacional, se produjo en España un movimiento profesional y académico sin precedentes.

Vacunas: ¿protección o peligro?

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Más de 10.000 profesionales de la salud, incluyendo a más del 50% de los profesores de medicina preventiva y salud pública del país, mostraron su desacuerdo, con un manifiesto denominado "Razones para una moratoria a la vacuna contra el VPH en España".

Además, en países como Japón, los gobiernos han dejado de recomendarla. Pese a esto, desde la Salud Pública española se sigue aconsejando y financiando.

A favor de una moratoria

Para el Catedrático de Salud Pública de Alicante, doctor Carlos Álvarez-Dardet, que encabeza la mencionada campaña a favor de la moratoria hasta obtener más pruebas sobre la eficacia y seguridad de la vacuna, esta, al contrario que otras vacunas que sí salvan vidas, resulta inútil y peligrosa.

Además, sostiene que aunque teóricamente protege a la población contra el cáncer de cuello de útero o cérvix, es falso porque:

  • Actualmente solo ofrece protección frente a dos o nueve (dependiendo de la marca) de las 100 cepas del virus del papiloma humano.
  • Los efectos de las vacunas duran pocos años (Cervarix reconoce en su ficha técnica que "al menos" 18 meses).
  • El virus del papiloma se transmite básicamente por vía sexual, por lo que no tiene ningún sentido vacunar a niñas de 12, 13 o 14 años.

Aún existen pocos ensayos clínicos

Otro riesgo que señala la doctora Carme Valls, de la Red-CAPS, es que cabe la posibilidad de que la inmunidad contra los virus 16 y 18 dé mayores oportunidades a otras cepas para aprovechar el "nicho vacante".

Además, no se han realizado suficientes ensayos clínicos previos (el más largo en el tiempo ha durado seis años), por lo que se ha lanzado la vacuna sin conocer sus efectos adversos.

Desgraciadamente se han detectado problemas de invalidez por enfermedad del sistema nervioso, desórdenes autoinmunes, embolismos pulmonares, síndrome de Guillain-Barré, convulsiones, vértigos, pancreatitis, lupus y muerte.

En 2015 fueron notificadas por diferentes asociaciones de afectadas ante la Agencia Europea del Medicamento 45.222 casos de reacciones adversas (32.876 por Gardasil y 12.346 por Cervarix), entre las que 352 acabaron en muerte (311 Gardasil y 41 Cervarix).

En el documental Papiloma: las mujeres tenemos que decidir, de acceso gratuito en intenet, se puede obtener más información.

5 consejos para prevenir el cáncer de cérvix

  1. Lleva un control ginecológico actualizado teniendo en cuenta que la presencia de VPH per se no provoca cáncer.
  2. Mantén una actividad sexual responsable y una vida sana exenta de tabaco y de alimentos basura. Evita también los hábitos estresantes que debilitan el sistema inmunitario.
  3. No uses anticonceptivos hormonales de ningún tipo (ni píldoras, ni parches, ni dispositivo intrauterino con hormonas, ni inyecciones).
  4. Una buena educación sexual a los adolescentes es fundamental para la prevención de los riesgos asociados a algunas cepas del VPH, y el riesgo de contagio de otras ITS más peligrosas como el VIH, las clamidias, la sífilis, etc.
  5. Aunque no existen ensayos clínicos específicos, algunas personas reportan que el biomagnetismo, la acupuntura y la naturopatía (sobre todo combinados) les han dado buenos resultados para tratar el VPH, al estimular el sistema inmunológico. Existen además preparados en cápsulas que ayudan a eliminar del organismo virus como el del papiloma.

Etiquetas:  Sexo Mujer Salud

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