Fitoterapia antifúngica

6 plantas antihongos muy eficaces

Jordi Cebrián

Las plantas medicinales pueden ser un apoyo o alternativa a los tratamientos farmacológicos para las molestas infecciones por hongos, sin acarrear resistencias.

Existen infecciones por hongos o micosis de diversa naturaleza.

  • Hongos tipo levadura, como la cándida
  • Hongos tipo moho, que producen dermatofitosis o lo que vulgarmente se conocen como tiñas, como el pie de atleta o las onicomicosis o infecciones en las uñas.

La mayoría de tratamientos convencionales se basan en antifúngicos tópicos o sistémicos (miconazol, ketoconazol o econazol, entre otros), que inhiben el crecimiento de los hongos o los eliminan, pero se trata de tratamientos largos y continuados.

Algunas personas muestran resistencia a estos tratamientos: hasta un 20% en el caso de las tiñas de pies e ingles y más todavía en las cándidas, y por ello no tienen otro remedio que buscar alternativas.

Una posibilidad es prevenir y combatir los hongos con plantas medicinales antisépticas, antimicóticas, antiinflamatorias, emolientes y cicatrizantes, que además favorecen la regeneración de la piel.

Tratamientos naturales para las infecciones por cándidas

El hongo responsable es la levadura Candida albicans.

La infección se asocia a unas defensas bajas y se suele manifestar como una dermatitis en el bebé, o en zonas calientes y húmedas como los genitales y la boca en los adultos. En este caso se conoce como muguet oral.

Para la candidiasis podemos usar diversos remedios de fitoterapia:

  1. El propóleo se emplea en la candidiasis bucal, en soluciones con un mínimo de 30% de propolina.
  2. La tintura de mirra se recomienda para la cándida vaginal. Se aplican mezcladas con agua en colutorio para enjuague.
  3. Equinácea. Se toma con agua, unas 50 gotas tres veces al día, como apoyo de las cremas medicinales.

Pao d'arco para la candidiasis

La corteza de pao d’arco (Tabebuia avellanedae) contiene un alcaloide, lapachol, que actúa contra la cándida. Es también antibacteriano y cicatrizante.

Cómo se aplica:

  1. En decocción: Se hierve una cucharada por medio litro de agua 3 minutos y se cuela. Se beben 2 vasos al día en ayunas, una semana sí y otra no.
  2. Doblando la cantidad, 2 cucharadas por litro de agua, y dejándolo 5-6 minutos al fuego, la decocción resultante, una vez tibia, se aplica en baños de asiento
  3. El pao d’arco se encuentra también en comprimidos, extracto fluido y tintura.

Precauciones: por vía oral, debe consultarse al médico si se toman anticoagulantes. Está contraindicado en el embarazo.

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Dermatofitosis o tiñas

Se trata de infecciones micóticas producidas por hongos Trichophyton y Epidermophyton que afectan a la piel –en dedos del pie, cuero cabelludo, ingles o uñas–, pero también a otras partes del cuerpo.

Los hongos se propagan de forma circular y la piel del extremo se descama o levanta. Producen picor y pueden llegar a supurar, en cuyo caso se debe acudir sin falta al dermatólogo.

En fitoterapia se recomiendan varias opciones para la tiña, que pueden aplicarse solas o combinadas.

  • Licopodio para prevenir los hongos en los pies y las ingles

El elemento propiciatorio de muchas tiñas en estas zonas es la humedad. No secarse bien tras la ducha, usar toallas ajenas, caminar por el piso húmedo de piscinas y solariums favorece el contagio.

El licopodio (Lycopodium clavatum) es un excelente protector. Inhibe la humedad e impide el desarrollo del hongo.

Se indica especialmente para infecciones en las ingles, entre los dedos de los pies y en los pliegues de la piel.

Se aplica en polvos, sobre la piel seca, en pies e ingles, una o dos veces al día. No se debe aplicar sobre heridas abiertas. Tiene un efecto preventivo.

  • Árbol del té para el pie de atleta

El aceite de árbol del té (Melaleuca alternifolia) se considera antifúngico, antibacteriano y antiviral. Se indica como alternativa en personas que muestran resistencia a tratamientos con antimicóticos convencionales como el flucozanol.

Resulta relativamente eficaz en el pie de atleta y la onicomicosis, pero en soluciones con una concentración elevada de este aceite, de entre el 25 y 50%, y tratamientos de unas cuatro semanas, pues resulta poco efectivo en tratamientos cortos.

Cómo se aplica:

Siempre por vía tópica, una cucharadita del aceite por taza de agua. Se diluye en el agua y se empapa un trozo de algodón, con el que se dan toques a la zona afectada. O bien en cremas y pomadas que lo contengan.

Precauciones:

Puede causar dermatitis por contacto en pieles sensibles, sobre todo si se aplica sin diluir o en concentraciones superiores al 10%. Debe interrumpirse el tratamiento en el acto.

  • Nogal y llantén, un potente dúo antifúngico

El llantén (Plantago major) es astringente, antiinflamatorio, antibacteriano y emoliente. El nogal (Juglans regia) se considera antisudoral, emoliente y cicatrizante. Combinados ofrecen un remedio eficaz contra los hongos.

Cómo se aplican: en baño tibio de pies o en compresas empapadas con la decocción. A partes iguales, 20 gramos de la mezcla por litro de agua.

Aceite de cada para la tiña versicolor

De los frutos del cada (Juniperus oxycedrus) se extrae un aceite antiparasitario, antimicótico, antiséptico, antiinflamatorio y analgésico.

Es eficaz en los hongos tipo levadura que se manifiestan con manchas o plaquitas de color marrón, blanco o rosa sobre torso, brazos u hombros y que impiden que la piel se broncee por igual.

Cómo se aplica:

Se diluye en un aceite base como el de almendras y se aplica con un masaje sobre el área afectada. Forma parte de lociones, pomadas y ungüentos.

Precauciones:

Se ha de usar siempre diluido, para evitar que irrite, y no debe tomarse en el embarazo, la lactancia ni darse a menores de 3 años. Está expresamente contraindicado por vía oral e inhalatoria, por ser potencialmente abortivo y nefrotóxico.

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El ajo como complemento del tratamiento para los hongos

El ajo es un recurso nada desdeñable frente a las dermatomicosis. A la alicina se le atribuye un efecto antimicótico sobre diversos hongos, desde dermatofitos a cándida, aspergillus y malassezia.

Puede ser útil frente a onicomicosis o infecciones en las uñas. Estas resultan difíciles de erradicar, y muchas veces requieren tratamiento farmacológico. La fitoterapia puede ayudar como complemento a largo plazo.

Cómo se aplica:

Se hierven 5 o 6 dientes de ajo y se vierte el agua en una palangana, donde se sumergen unos minutos las uñas afectadas de las manos o los pies. Cuando el agua se siente fría, nos secamos bien. Se repite unos 15 o 20 días.

Tomar probióticos para prevenir hongos

Tomar regularmente suplementos probióticos ayuda a recuperar la flora intestinal y refuerza el sistema inmunitario. Además, los probióticos son útiles en onicomicosis e infecciones de levadura como la cándida vaginal.

Cómo se toman:

En cápsulas, a razón de 2 al día en ayunas, en periodos de 15 días; o potenciando el consumo de alimentos que los contengan, como yogures y kéfires.

Asesoran: J. M. Teixé, de El Manantial de salud, y la Dra. María José Alonso, del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona

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