¡Llenos de vitaminas!

6 sabores de verano que potencian tu salud

En la mesa de verano los ligeros y jugosos alimentos de temporada resultan idóneos para refrescar el organismo y aportarle el agua y los nutrientes que más necesita.

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PEPINO

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Pepino depurativo

La cocina mediterránea de verano no sería la misma sin el pepino. Esta crujiente hortaliza es habitual en numerosas recetas idóneas para esta época, desde las ensaladas más variadas al gazpacho andaluz o el tzatziki griego.

Y es que el pepino no solo resulta refrescante y ligero (posee un 95% de agua), sino que enriquece los platos con vitamina C y ácido fólico.

Se considera depurativo y, si se come con la piel, aporta esteroles vegetales, conocidos por su efecto reductor sobre el colesterol.

 

OKRA

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La digestiva fibra de la ocra

Esta sabrosa hortaliza de origen africano, popular en la cocina criolla, se conoce también como quingombó o gumbo. Al cocerse desprende una sustancia gelatinosa que espesa los guisos y da mucho juego en la cocina.

  • Es rica en mucílagos: Su poder espesante se debe a su fibra (3,2%), principalmente mucílagos. Estos contribuyen a proteger la mucosa digestiva, aliviar el estreñimiento y regular el colesterol y la glucosa.   
  • Y en vitaminas del grupo B: La ocra aporta vitaminas del grupo B, especialmente ácido fólico, addemás de minerales como potasio, calcio y magnesio.
VERDOLAGA-

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Verdolaga, vitamina C silvestre

Las verduras silvestres suelen atesorar abundantes nutrientes. Es el caso de la verdolaga, que crece desde finales de primavera a principios de otoño y cuyas hojas carnosas brindan a la ensalada un toque ácido y algo picante. 

Su riqueza mineral se refleja en sus aportes de magnesio y hierro: 60 gramos pueden cubrir el 28% y el 15% de las necesidades diarias, respectivamente. La vitamina C es, sin embargo, lo que más destaca en la verdolaga, que contiene 22 mg en 100 g. También aporta abundante betacaroteno o provitamina A.

Se suele citar como fuente de omega-3. Aunque aporta pocas grasas, es cierto que estas contienen pequeñas dosis de estos ácidos grasos.

MELOCOTON

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Melocotón antiaging

En China, de donde es originario, el melocotón se consideraba símbolo de inmortalidad. Hoy se sabe que su aromática pulpa aporta las tres vitaminas antioxidantes.

  • Vitaminas A,C y E. Estas vitaminas reducen los daños que los radicales libres provocan en las células con el paso de los años. Un melocotón (200 g) aporta el 15% de la vitamina A que se precisa al día, el 33% de la c y el 10% de la E.
  • Fibra reguladora. Como otras frutas, el melocotón es diurético y, gracias a su fibra, ligeramente laxante. 

Para conservarlo una manera es hacerlo en almíbar. Estos son los pasos: 

  1.  Se pela y corta la fruta por la mitad, si se desea escaldándola antes. Se hace almíbar con 250 g azúcar y 500 ml de agua por kilo de fruta, y una ramita de canela. 
  2.  Se vierte el almíbar sobre los melocotones y se hierven unos 10 minutos. Se guardan en tarros esterilizados, se cierran y se esterilizan 15 minutos al baño María.

O, mejor aún, puedes deshidratarlo en el deshidratador para obtener unos deliciosos orejones o unos chips de melocotón.

TOMATE-CANARIO-

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Los vitamínicos tomates de Canarias

Estos tomates esféricos y de color rojo vivo se encuentran con el calor del verano en su momento óptimo. Son los tomates de Canarias, jugosos y dulces, muy adecuados para ensalada pero también para untar el pan o preparar un sofrito.

Las tres vitaminas antioxidantes abundan en el tomate:

  • 200 g proporcionan el 80% de la vitamina C que se precisa al día
  • el 30% del betacaroteno o provitamina A
  • la cuarta parte de la vitamina E

El pigmento rojo que les da color es el licopeno, un antioxidante cuyo consumo se ha relacionado con un menor riesgo de sufrir ciertos cánceres, como el de próstata. Al cocinar el tomate y acompañarlo de un poco de aceite, el licopeno se asimila mejor.

 

FRAMBUESA

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Frambuesas ricas en antioxidantes

Con su textura aterciopelada y su sabor ácido, la frambuesa primero sorprende y casi siempre cautiva. Su fibra (4,5%), ligeramente laxante, se acompaña de abundante vitamina C (25 mg/100 g) y de otra vitamina poco frecuente en alimentos tan poco grasos, la vitamina E (4,5 mg).

A la protección antioxidante de estas vitaminas se suma la de sus antocianinas, que le dan un tono morado cuando madura.

 

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