Beneficios de la comida ecológica

Ecológico vs convencional: cómo elegir

Alimentarse de forma biológica es costoso, pero beneficioso tanto para la salud como para el planeta. Te ayudamos a distinguir en qué alimentos conviene invertir.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

Manuel Núñez
Manuel Núñez

Periodista especializado en salud y ecología

A grandes rasgos, quienes consumen productos ecológicos buscan la calidad, desean evitar riesgos innecesarios para su salud, procuran que su estilo de vida no dañe a la naturaleza y sienten pleno respeto por la vida de plantas y animales.

Pero si analizamos sus beneficios en profundidad, encontramos grandes ventajas.

¿Qué beneficios tiene consumir alimentos ecológicos?

1. Tienen un mayor equilibrio de nutrientes

María Dolores Raigón, ingeniera agrónoma y profesora en la Universidad Politécnica de Valencia, ha demostrado que los alimentos ecológicos son en general más densos en nutrientes pues contienen menos agua. Por ejemplo, el zumo de naranjas ecológicas contiene un 20% más de vitamina C.

Raigón ha encontrado concentraciones superiores de proteínas en huevos y carne, y de sustancias antioxidantes en los vegetales.

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Carlo Leifert, microbiólogo y profesor de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), ha dirigido un estudio financiado por la Unión Europea que ha descubierto en los alimentos ecológicos mayores contenidos de vitaminas A y E, hierro, cinc o ácidos grasos omega-3. En algunos casos la diferencia alcanzó el 80%.

2. Son mejores para la salud

Es sabido que los plaguicidas pueden causar cáncer, enfermedades nerviosas, alergias y trastornos hormonales. Estos agentes tóxicos deben ser evitados especialmente por los bebés y las mujeres embarazadas.

Aunque las autoridades sanitarias aseguran que se conoce el efecto de los agentes químicos autorizados, se ignoran las consecuencias a largo plazo de su acumulación en el organismo o cómo interaccionan con los aditivos y los medicamentos.

Los alimentos ecológicos no pueden ser transgénicos ni obtenerse de animales alimentados con piensos transgénicos, algo común en la agricultura y ganadería convencionales.

3. Ayudan a proteger el medio ambiente

La agricultura ecológica no contamina la tierra, el aire que respiramos ni el agua que acabamos bebiendo. La flora y la fauna no sufren consecuencias negativas. Al contrario: la agricultura puede enriquecer la biodiversidad y mantener cuidado el campo.

En cambio, la agricultura convencional y en especial la ganadería son importantes fuentes de contaminación. Se conoce, por ejemplo, la contaminación con nitratos de los pozos de agua.

4. Reducen los conflictos éticos

La ley que regula la producción ecológica establece unas condiciones dignas para la vida de los animales en las granjas. Por ejemplo, las gallinas ecológicas tienen espacio suficiente para moverse al aire libre, mientras que las convencionales se crían hacinadas.

Algunos autores alegan que los alimentos ecológicos no podrían alimentar a toda la humanidad. Pero los estudios confirman que a medio y largo plazo la productividad de la tierra no es menor utilizando métodos biológicos.

En cuanto al precio, recordemos que la agricultura convencional está subvencionada y no paga los daños que causa en el entorno.

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¿Cuándo conviene elegir alimentos biológicos?

Alimentarse de forma exclusivamente biológica es costoso, por eso conviene saber distinguir qué alimentos tienen más más riesgos y cuáles no.

Escoger ecológicos siempre que sea posible

  • Fresas. Las que se producen en invernadero y se venden fuera de temporada están probablemente más contaminadas. Y no se pueden pelar.
  • Melocotón y nectarina. Estas frutas de piel delicada se encuentran entre las que reciben una dosis mayor de diferentes productos químicos (en los análisis se han encontrado hasta 26 productos químicos). Las variedades más tempranas están más limpias que las veraniegas.
  • Manzana y pera. Cepillarlas o pelarlas no sirve para eliminar completamente los agentes químicos utilizados. Además, la piel concentra buena parte de las vitaminas, minerales y antioxidantes.
  • Cereales integrales. Como se toman con cáscara, son preferibles biológicos.
  • Pimiento. Los que se producen en invernadero fuera de temporada son los más cargados de productos químicos. No es raro que los análisis detecten niveles por encima de los permitidos. No obstante, en los dos últimos años han mejorado radicalmente los resultados.
  • Uva. Las viñas se fumigan con diferentes productos químicos. Lavarlas no elimina por completo algunos residuos, que penetran a través de la fina piel.
  • Lechuga. Como crecen a ras de tierra son muy vulnerables. Para protegerlas se utilizan plaguicidas potentes.
  • Zanahoria.En su cultivo se emplean algunos de los plaguicidas más peligrosos. Limpiarlas y pelarlas no sirve de mucho.
  • Apio. Carece de piel que lo proteja y que permita limpiarlo eficazmente.

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Los convencionales también son de calidad

  • Cebolla. Están amenazadas por pocas plagas y son resistentes, por lo que requieren escasos plaguicidas.
  • Aguacate.La piel gruesa protege la pulpa comestible. Hay que seleccionar las piezas que todavía estén duras. Se pondrán en su punto en dos días, manteniéndolas a temperatura ambiente.
  • Maíz dulce. Los granos suelen estar muy bien protegidos por las hojas. El problema ambiental del maíz es el abuso de fertilizantes durante su desarrollo.
  • Piña.Como en el aguacate, la piel protege el interior. Además los agricultores no emplean demasiados productos. Las piezas mejor tratadas son las que desprenden un suave olor aromático y dulce.
  • Mango. La pulpa está limpia de plaguicidas. Conviene elegir los que muestren un color más brillante y un aroma agradable.
  • Espárrago. Los espárragos no resultan apetitosos para los insectos, por lo que se les aplican pocos plaguicidas o ninguno. De todos modos, hay que lavarlos bien.
  • Guisante.Es uno de los alimentos que repetidamente aparece con una carga muy baja o nula de tóxicos, probablemente gracias a la protección de la vaina.
  • Kiwi. Su piel es una barrera prácticamente infranqueable tanto para los insectos como para los insecticidas. Conviene elegir los de origen más cercano, puesto que su problema ambiental es el gasto energético causado por el transporte.
  • Calabaza, berenjena y sandía. Son plantas muy resistentes e impermeables a los plaguicidas. Hay que elegir las piezas que no muestren daños.
  • Brécol. Como el resto de las coles, no sufre grandes amenazas. Prácticamente no requiere el uso de plaguicidas. Sin embargo, el agua de riego puede ser origen de contaminaciones. Lo ideal sería conocer la tierra de origen.

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