6 claves

Miedo al dentista en los niños: cómo evitarlo

Para muchos niños la visita al dentista puede convertirse en una experiencia complicada. Para evitar llegar a situaciones difíciles, podemos tomar algunas medidas preventivas.

Ramón Soler
Ramón Soler

Psicólogo

Cuando mi hija de 12 años siente alguna molestia en sus muelas o dientes, nos pide directamente que llamemos a su dentista para una revisión. Tomó esta costumbre desde que era pequeña y hoy en día sigue haciéndolo. Soy consciente de que esta petición de mi hija no es habitual en muchas familias. Muy al contrario: para muchos niños la visita al dentista supone una experiencia tensa y desagradable.

En este artículo te te ayudo a reconocer el miedo al dentista en los niños y a ayudarles a a que la experiencia de acudir a este especialista no sea tan desagradable para ellos.

Síntomas y causas del miedo al dentista

El miedo a ir al dentista es uno de los temores más comunes en niños y adultos. Se manifiesta con las siguientes reacciones emocionales al visitar la consulta de este especialista:

  • Ansiedad
  • Miedo
  • Estrés
  • Angustia

Los motivos por los que ocurre el miedo al dentista son varios:

  • Miedo a sufrir dolor.
  • Temor ante lo desconocido.
  • El haber pasado por alguna experiencia previa desagradable.
  • La actitud de los padres en la consulta o hacia los tratamientos dentales.

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Claves para evitar el miedo al dentista en niños

Para evitar que a visita al dentista se convierta en una experiencia tensa y desagradable, los padres podemos tomar algunas medidas preventivas:

1. Prevenir sin castigos o amenazas

Es normal que la higiene bucal de nuestros niños no sea tan frecuente o rigurosa como la nuestra. A nuestros hijos pequeños les cuesta acordarse de lavarse los dientes y a muchos, además, no les gusta el sabor de la pasta de dientes o el tacto del cepillo.

Esta falta de higiene, nos crea un conflicto a los adultos, sabedores de la importancia de un buen cuidado de los dientes.

En estos casos, en vez de utilizar premios, castigos o amenazas que pueden generar miedo al dolor y al dentista como: ”si no te lavas los dientes, el dentista te los va a sacar todos”, podemos crear rutinas en familia en las que vayamos todos a lavarnos (sin presionarlos) y hagamos de este momento, una situación divertida.

Además, podemos hablarles, sin crearles temor, de la necesidad de cuidar nuestros dientes para que ellos también estén sanos.

También es importante dar con una crema dental y con un cepillo de dientes que no les desagraden o les causen rechazo.

2. Mantener una actitud positiva

La influencia que reciben del exterior incide decisivamente en el desarrollo psicológico y emocional de niños y adolescentes. Los niños aprenden de sus mayores y actúan como sus mayores. Mientras que algunos de estos aprendizajes son muy positivos para ellos, otros, como el de los miedos o temores, pueden llegar a resultar muy nocivos.

Ante nuestras visitas o sus visitas al dentista, tenemos que mostrar una actitud positiva y abierta. En vez de recrearnos en el miedo o el dolor, podemos hablar de los beneficios que les va a aportar la solución a sus problemas dentales.

Una vez en el dentista tenemos que seguir mostrándonos tranquilos y relajados. Si nuestros hijos nos ven calmados, les generaremos un sentimiento de serenidad y una sensación de que todo va bien.

3. Dejar que se familiarice con el dentista

Deja que tu hijo te acompañe, desde muy pequeño, a tus revisiones dentales. De esta forma estará familiarizado con el dentista, la silla, el instrumental y el entorno de la clínica. Todo este conocimiento, le restará dramatismo a la hora de realizar sus propios tratamientos.

Mi hija, desde que tenía meses, nos acompañaba a nuestra dentista. Para ella, estas visitas se convirtieron en una experiencia anual interesante. Siempre le hacía muchas preguntas a la dentista e, incluso, como parte de la visita, pedía subirse al sillón y se quedaba un rato disfrutando de su comodidad. El momento en el que la dentista pisaba el pedal y la subía era su favorito.

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4. Buscar al profesional adecuado

La empatía y el respeto que muestre el o la odontopediatra hacia tu hijo es fundamental. Los niños son muy sensibles hacia el trato que reciben de los adultos. Una actitud negativa del dentista hacia el niño como hablarle de forma autoritaria, no mostrarse respetuoso con él o solo conversar con los padres, sin hacerle caso a las peticiones del niño, genera temor y ansiedad en los pequeños, lo que aumenta el rechazo y el miedo al tratamiento.

No dudes en buscar un/a profesional que además de bien formado en su trabajo, muestre una actitud empática y respetuosa hacia los niños.

5. Aplicar técnicas de relajación

Aunque tu hijo vaya confiado al dentista, es normal que pueda sentir, en el momento de comenzar el tratamiento, algo de estrés y ansiedad. Enseñarle algunos ejercicios muy sencillos de relajación para estos momentos, les será de gran utilidad.

Andrea, una niña de 10 años que venía a mi consulta por otro motivo, me contó en una de sus sesiones que estaba realizándose un tratamiento de ortodoncia pero que no le gustaban nada estas visitas, que se sentía ansiosa en cada una de ellas. Le enseñé una técnica muy sencilla para relajarse a través de la respiración y los resultados fueron excelentes. Pudo ir a sus visitas mucho más tranquila y sin sentirse tan ansiosa o preocupada.

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