De la huerta a la mesa

Consumo sin intermediarios: iniciativas que ofrecen un precio más justo

Eva Mimbrero

Los grupos de consumo, las cooperativas y la compra directa al agricultor reducen al máximo los intermediarios, abaratan costes y acercan a consumidores y productores. Las iniciativas no paran de crecer.

Cada vez surgen más iniciativas que eliminan intermediarios entre el consumidor y el agricultor, lo que permite acceder a mayor variedad de alimentos de cercanía a un precio más justo para todas las partes. Estas son algunas de ellas:

1. Crear grupos de consumo

Tener ganas, una buena organización y trabajar en equipo son las bases para el buen funcionamiento de los grupos de consumo. Sus miembros se unen para comprar sus alimentos fuera de los mercados convencionales.

Un grupo de amigos que se organizan para hacer la compra: así define la esencia de estas iniciativas Conchi Garbi, miembro del grupo de consumo ecológico La Unión, del madrileño barrio de Hortaleza. Algo que en un primer momento parece sencillo pero que necesita dedicación.

"La opción de autogestionarse implica un esfuerzo y un compromiso que la mayoría de personas que participan entienden y asumen, porque valoran que están apoyando un modelo de relación directa y humana entre productores y consumidores", afirma Manolo Santiago, miembro del grupo autogestionado Mansalva, en Cáceres.

Estos grupos suelen tener una organización horizontal y rotativa. Por ejemplo, en Mansalva, como apunta Manolo, "cada mes hay un grupo coordinador nuevo, de dos o tres personas, que se encarga de la hoja de pedidos, contactar con productores y repartidores…". Además suele haber colaboración entre los grupos o redes de consumo a las que pueden sumarse para, por ejemplo, recomendarse productores o compartir un local.

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Una relación más directa

El esfuerzo se ve compensado con la calidad de lo que comen y el trato directo con los productores. Manolo nos cuenta que el grupo se creó, en 2006, con varios principios: "consumir productos sanos y buenos, cultivados de manera respetuosa, y establecer un modelo de relación distinta con las personas que nos abastecen de alimentos; conocerlos directamente, la tierra donde trabajan, sus problemas e ilusiones, y establecer una relación basada en la confianza y el compromiso mutuos".

Porque, tal y como afirma Conchi, formar parte de un grupo de consumo "también tiene mucho que ver con el tipo de sociedad que queremos".

Algunas iniciativas que funcionan

  • El portal Ecoagricultor dispone de un directorio de grupos de consumo de alimentos ecológicos, con una ficha de cada uno. Permite buscar por provincia.
  • Lupierra es un grupo de consumo de Jaca (Huesca). Está constituido como asociación y, como tal, las unidades familiares deben asociarse. Funciona como la mayoría de grupos de consumo: las tareas se reparten de forma rotatoria.
  • Confianza y cercanía son las bases de la relación entre La Alegría de la Huerta Manchega y sus proveedores. Así lo afirman en su blog, donde se accede al formulario de pedidos. Están en Valdepeñas (Ciudad Real) y el reparto es semanal.

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2. Compra directa al agricultor

Un precio más justo, tanto para el agricultor como para el cliente, es lo que se logra comprando directamente los productos cultivados al campesino. Un contacto que, además, estrecha lazos y nos acerca a su día a día.

Comprar un melón con sabor a melón: este es el objetivo que impulsó a Laura Domènech, informática de profesión, a probar los productos ecológicos. Una amiga le recomendó l’Hort de la Carmeta (el Huerto de Carmeta) y, según nos comenta, quedó "muy agradablemente sorprendida". Desde entonces les encarga fruta y verdura de temporada.

Más cercanía y variedad

Desde su puesta en marcha l’Hort de la Carmeta ha evolucionado notablemente, en parte gracias a las nuevas tecnologías. Al principio los encargos se hacían en una hoja de cálculo que enviaba a los clientes. Ahora disponen de una web a través de la cual pueden hacerse pedidos las 24 horas, y de un perfil en Facebook en el que explican el día a día de la masía, ubicada en la comarca del Penedès, al sur de Barcelona.

Para Xavier Solé la cercanía con el cliente es uno de los secretos del éxito de esta iniciativa, que da trabajo a 8 personas y cuenta con unos cien clientes fijos. La variedad de productos que ofrece es otra de sus bazas. No solo disponen de frutas y verduras ecológicas de temporada, también se pueden adquirir conservas, cereales, legumbres y aceite

El cliente los recibe en la dirección que haya indicado, en función de un horario y unos días de reparto por zonas. "Toda la producción está centralizada en la masía excepto los plátanos, que nos llegan de una explotación familiar agraria ecológica de Canarias", nos aclara Xavier, para quien su trabajo le aporta "felicidad y tranquilidad al saber que las familias de 'la Carmeta' cada día comen más sano y que, poco a poco, con la ayuda de todos, el pequeño mundo ecológico se está haciendo grande".

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Una forma de vida

Para Txema Bañeres la agricultura ecológica es, también, mucho más que su manera de ganarse el pan. "Es una forma de vida, una forma de pensar y actuar", nos cuenta el responsable de La Senia del tío Lluís, en Benicarló (Castellón).

Esta iniciativa empezó como una pequeña huerta familiar para consumo propio y se ha convertido en una asociación de cinco productores. En La Senia venden fruta, verdura, miel, aceite y pan con valor añadido: "la proximidad, la frescura, el sabor, la apuesta por lo autóctono y lo tradicional o la recuperación de variedades antiguas que no son comerciales pero recuerdan a los sabores de antes", apunta Txema.

Gustos, texturas y aromas de antaño de los que hoy disfrutan entre 35 y 40 clientes fijos, que incluyen particulares, restaurantes y grupos de consumo. Con estos últimos trabajan sobre todo con cestas cerradas tres meses antes. "Esto nos garantiza que lo que cultivamos está vendido y nosotros les mejoramos los precios en relación a lo que sería una cesta a demanda", explica el productor. Los clientes particulares pueden consultar la lista de productos y precios en su página de Facebook.

Del compost a la tecla

Las nuevas tecnologías han permitido a los agricultores acercarse al consumidor final.

  • Agroboca permite buscar agricultores por comunidad autónoma, provincia y tipo de producto. Incluye tanto iniciativas ecológicas como convencionales, claramente identificadas en cada ficha.
  • Desde Disfruta & Verdura distribuyen a domicilio cajas cerradas de frutas y verduras por toda España. También disponen de otros productos como huevos, miel y aceite de oliva. La huerta está en Cambrils (Tarragona) pero, además, cuentan con una red de agricultores que les proporcionan productos típicos de otras regiones, como Valencia, Almería o los Pirineos.
  • Davifresa es una explotación familiar de Villanueva de Candamo (Asturias), zona conocida por la calidad de sus fresas. Además de fresas cultivan verduras y manzanas. Reparten a domicilio en Asturias.
  • Ecosecha es una cooperativa de agricultores con tres fincas en la Comunidad de Madrid. Distribuyen bolsas cerradas de vegetales bio a grupos de consumo abiertos, que permiten la incorporación de nuevos miembros.

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3. Cooperativas pioneras en el consumo de alimentos ecológicos

Pertenecer a este tipo de entidades permite consumir alimentos ecológicos a un precio más bajo que el de las tiendas convencionales y con la comodidad de poder adquirirlos en horario comercial.

"El movimiento de cooperativas, asociaciones y grupos de consumo ecológico está cobrando fuerza desde hace unos años", sostiene la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (Hispacoop) en su web.

Efectivamente, cada vez son más las iniciativas de este tipo, tanto en grandes ciudades como en núcleos urbanos más pequeños. Las nuevas agrupaciones cuentan con referentes como BioAlaio La Ortiga, que comenzaron su andadura hace ya 20 años. "Entonces no era fácil acceder a productos ecológicos en los alrededores y tenían un precio muy alto, de ahí la idea de autoorganizarnos", nos explican desde la asociación BioAlai, en Vitoria.

En la cooperativa sevillana La Ortiga el primer paso lo dieron los productores ecológicos. "Necesitaban dar una salida más constante a sus productos, y contactaron con consumidores interesados", afirma Vitalino Lázaro, su actual presidente. Desde entonces ambas iniciativas han crecido hasta alcanzar los mil socios en el caso de BioAlai y los más de 720 de La Ortiga.

Ambas cuentan con personal asalariado y tiendas en las que poder adquirir sus productos. Además de alimentos, venden productos naturales de higiene, limpieza y cosmética.

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El trato directo esencial

Pese a poseer una mayor envergadura que los grupos de consumo o la venta directa por el agricultor, estas entidades no han perdido el espíritu local y cercano con el que nacieron, y siguen apostando por los productores locales.

Desde BioAlai nos explican que, en ocasiones, deben recurrir a intermediarios, aunque su primera opción es siempre la de productores locales y de cercanía, a los que aplican un margen simbólico. "Esto favorece que el precio final sea más justo para los productores y más accesible para nosotros como consumidores", afirman.

En La Ortiga más del 80% de los alimentos frescos provienen de productores andaluces. "El porcentaje que nos falta corresponde a productos difíciles de producir aquí", aclara el presidente. Su variedad y la comodidad a la hora de comprar son dos de las claves de las grandes cooperativas y asociaciones, como explican desde BioAlai.

"Mucha gente se anima a unirse por la facilidad de acceso a productos ecológicos a un precio mucho más asequible, comprometidos con la economía local, con el consumo responsable, con la salud, pero manteniendo un formato más de 'tienda', que se ajusta por ejemplo a los diferentes horarios".

¿Por dónde empezar?

Montar una asociación suele ser más sencillo, pues no necesitan escritura pública, rendir cuentas anuales ni disponer de patrimonio inicial. Las cooperativas, en cambio, deben contar con un mínimo de tres socios, inscribirse en el registro de cooperativas, disponer de un patrimonio mínimo inicial de 3.000 € y presentar sus cuentas anualmente.

Como compensación, tienen más beneficios fiscales y los no socios pueden comprar.

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