Los más eficaces

Aceites vegetales: cómo obtenerlos y para qué usarlos

Hay un aceite a medida de cada necesidad de la piel. Saber cuáles son sus propiedades nos ayuda a elegir el más adecuado para nutrirla. ¿Cuándo usar cada uno?

Jordi cebrián
Jordi Cebrián

Periodista especializado en plantas medicinales y ecología

E1 placer de un aceite venido sobre la piel, que se desliza y penetra en ella con un suave masaje, proporciona el beneficio añadido de que la cuida e incluso la ayuda a curar, porque suaviza la epidermis, crea una película protectora que evita que se reseque y la alimenta con los nutrientes de la planta de la que se obtiene. Además, no suelen presentar problemas de tolerancia.

Los aceites vegetales constituyen un gran aliado para mejorar la salud de la piel, estimular la circulación sanguínea, fortalecer los músculos, aliviar dolores de tipo articular y neurálgico, e incluso equilibrar el sistema nervioso central.

Se integran en la formulación de incontables cremas, pomadas y champús, y suponen una buena alternativa a las grasas sintéticas o derivadas del petróleo, menos afines a la naturaleza de nuestra piel.

12 razones para usar aceites vegetales

  • Nutren la piel con vitaminas y minerales.
  • La mayoría contribuyen a hidratarla y a retrasar su envejecimiento.
  • Favorecen la elasticidad y firmeza de la piel.
  • No irritan ni resecan.
  • Tienen una gran capacidad de penetración.
  • Aportan los beneficios terapéuticos de los ácidos grasos poliinsaturados.
  • Potencian el sistema defensivo de la piel.
  • Ayudan a desentumecer los músculos y a flexibilizar las articulaciones.
  • Pueden aliviar el dolor y la tensión muscular.
  • Son excelentes para relajarse y para combatir el estrés y la fatiga.
  • Constituyen el mejor vehículo para aplicar los aceites esenciales en sus dosis ínfimas.
  • Son un elemento indispensable en las formulaciones cosméticas.

Los llamados aceites vegetales de primera presión en frío son aquellos que conservan las mismas propiedades biológicas de la planta original de la que han sido obtenidos, ya sea de las semillas, de las hojas o del fruto.

Cómo se obtiene un aceite vegetal de calidad

Para que se mantengan las propiedades originales de la planta, el método de extracción del aceite por primera presión en frío es el más empleado en medicina natural.

Los métodos de la industria, por el contrario, se basan en el empleo de derivados del petróleo para lavar las semillas, tras haberlas sometido a temperaturas superiores a los 45º o 50º C. Con ello algunos ácidos grasos empiezan a desnaturalizarse y aumenta el riesgo de que se generen grasas del tipo trans.

La extracción de los aceites vegetales por primera presión en frío, sin embargo, se sigue realizando de forma artesanal:

  1. Como primer paso se libera a la semilla de su cáscara, total o parcialmente, y mediante la ventilación se limpia de posibles impurezas.
  2. Las semillas limpias pasan a la prensa y se vigila que la temperatura generada por la presión no supere los 45º C para asegurar así la estabilidad de las grasas insaturadas.
  3. El aceite en crudo obtenido tras la acción de la prensa se va vertiendo en tanques de acero donde queda recogido.
  4. Se filtra y se envasa en recipientes de vidrio oscuro o translúcido, para evitar que pueda quedar deteriorado por los rayos ultravioleta.

El refinado ya no resulta necesario y el aceite conservará temporalmente el sabor y las propiedades de la planta original.

Para asegurar la calidad del aceite se recomienda, no obstante, que las semillas procedan de cultivo biológico y que así lo avale un sello de certificación bio.

El aceite vegetal óptimo para cada tipo de piel

Los aceites vegetales son muy apreciados por su extremada delicadeza y su afinidad con el sebo de nuestra piel.

Los ácidos grasos insaturados que contienen son emolientes, favorecen la hidratación y resultan adecuados para asegurar la regeneración celular de la epidermis y para protegerla de los agentes externos.

Presentamos a continuación algunos de los aceites más efectivos y las necesidades que mejor cubren.

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Para la piel madura: borraja

Se obtiene de las semillas de la borraja (Borago officinalis) por primera presión en frío. Es un aceite rico en ácidos grasos insaturados (oleico, linoleico y gammalinolénico), sobre todo de omega-6, precursores de las prostaglandinas.

Sus propiedades:

  • Regenerador celular
  • Emoliente
  • Astringente

Cuándo se recomienda:

Idóneo para restaurar el tejido celular de la piel, sobre pieles envejecidas o castigadas por el sol, o afectadas por los efectos de la fatiga y el estrés, y como ayuda cosmética para combatir las impurezas.

Se indica sobre pieles con arrugas, pieles resecas o prematuramente envejecidas, para tratar las dermatitis, la ictiosis, la psoriasis, las quemaduras leves, los eccemas, los forúnculos y las urticarias.

Cómo se presenta:

En perlas de gelatina, en cápsulas o bien en frascos de entre 60 y 500 ml. Se combina a veces con aceite de onagra, con bardana o con levadura de cerveza.

Tras el embarazo: almendras dulces

Este aceite se obtiene de la almendra en su variedad dulce. Se encuentra refinado y sin refinar. Es rico en vitaminas del grupo B, vitamina A, sales minerales, fitoesteroles y mucílagos.

Sus propiedades:

  • Hidratante
  • Vitamínico
  • Remineralizante
  • Emoliente

Cuándo se recomienda:

Es un aceite recomendado para pieles sensibles y delicadas, y para combatir impurezas como granos y dermatitis.

Está indicado para prevenir las estrías del embarazo, para la piel sensible del recién nacido, para tratar las pieles secas y deshidratadas, sobre quemaduras leves, ictiosis, dermatitis y en el tratamiento de apoyo de la psoriasis.

Es apropiado para el masaje del cuerpo, incluidos los pies, como portador de aceites esenciales, para desmaquillar, para después de la depilación, así como para fortalecer el cuero cabelludo.

Uso ayurvédico del aceite de almendras:

Proporciona calor y nutre la piel, y se indica para fortalecer y destensar los músculos y ligamentos.

Cómo se presenta:

Se suele encontrar en frascos de entre 200 y 250 ml.

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Para cuidar el cabello: aguacate

Del aguacate (Persea americana) o palta, como se conoce en Chile, se obtiene un aceite muy valorado en cosmética, muy rico en ácidos grasos insaturados (oleico, linoleico, palmítico), vitaminas A, D y E, niacina, riboflavina, tocoferol y sales minerales.

Se trata de un aceite nutritivo e hidratante, con una gran capacidad de penetración.

Propiedades del aceite de aguacate:

  • Dermoprotector
  • Hidratante
  • Emoliente
  • Exfoliante.

Cuándo se recomienda:

Resulta muy adecuado para frenar el envejecimiento cutáneo y para el cuidado del cabello. Estimula el cuero cabelludo y se indica en cabellos resecos y quebradizos aplicado con fricciones.

Se recomienda sobre pieles castigadas, deshidratadas y escamosas, para protegerlas y liberarlas de impurezas como granos o espinillas, en eccemas secos y como apoyo en caso de psoriasis.

Es un aceite idóneo para el masaje corporal que alivia el dolor articular y la tensión muscular.

Cómo se presenta:

En frascos de 250 a 1.000 ml, y como ingrediente de pomadas, cremas, geles y lociones.

Para dar elasticidad: aceite de oliva virgen

Los beneficios del aceite extraído del olivo (Olea europaea) como ingrediente insustituible de la dieta mediterránea están sobradamente divulgados, pero no es menos valiosa su ayuda en cosmética.

De nuevo nos hallamos ante una excelente fuente de ácidos grasos insaturados (oleico, palmítico, esteárico), que aporta también sales minerales así como vitaminas A, D y E.

Sus propiedades:

  • Hidratante
  • Emoliente
  • Reparador
  • Exfoliante
  • Nutritivo
  • Remineralizante
  • Vitamínico
  • Tonificante

Cuándo se recomienda:

Sobre pieles secas y escamosas, para restaurar las membranas celulares de la piel, para devolver el nivel de humedad perdido y para aportar firmeza y elasticidad.

Protege del sol y de las inclemencias meteorológicas. Es un buen aceite para el masaje corporal y para hidratar las partes endurecidas y más resecas.

Y se muestra útil para fortalecer el cuero cabelludo, para dar brillo y firmeza al cabello y para evitar que se abran las puntas.

Cómo se presenta:

En frascos y botellas de 250 ml a 1 litro.

Se incorpora asimismo en jabones, geles y cremas.

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Para la piel grasa: aceite de sésamo

Se obtiene de las semillas del sésamo o ajonjolí (Sesamum indicum), una planta oleaginosa que se cultiva en Oriente desde la Antigüedad.

Es muy rico en sales minerales, especialmente calcio, magnesio, hierro y fósforo, así como en vitaminas del grupo B y E.

Sus propiedades:

  • Vitamínico
  • Remineralizante
  • Dermoprotector
  • Hidratante
  • Tranquilizante.

Cuándo se recomienda:

A todo tipo de pieles, pero de una manera especial a pieles grasas, afectadas por dermatitis seborreica y espinillas. Se

indica para proteger de las radiaciones ultravioletas y permitir un bronceado bello y saludable en pieles no muy blancas, para hidratar la piel tras un baño solar, así como para combatir la flacidez, las arrugas y las impurezas como granos, acné juvenil, etc.

Se usa también para masajear los pies fríos y mantenerlos así calientes.

Uso ayurvédico:

La medicina ayurvédica lo emplea mucho como aceite de masaje, a menudo tibio: calienta, nutre el organismo y tranquiliza el sistema nervioso.

Mejora la circulación sanguínea, da firmeza a los músculos, alivia el dolor inflamatorio de articulaciones, contribuye a facilitar la digestión y se aplica también sobre el cuero cabelludo.

Cómo se presenta:

En botella o frascos de 250 a 1.000 ml.

Para hidratar después de tomar el sol: aceite de avellana

Se trata de un aceite sin refinar obtenido de las semillas del avellano (Corylus avellana).

Destaca por su riqueza en vitamina A y en sales minerales (potasio, magnesio y calcio), así como también en ácidos grasos monoinsaturados.

Sus propiedades:

  • Regulador de las glándulas sebáceas
  • Hidratante
  • Emoliente
  • Astringente
  • Nutritivo
  • Dermoprotector

Cuándo se recomienda:

Apropiado para pieles dañadas por heridas o por el sol, con tendencia grasa o afectadas por dermatitis seborreica y acné juvenil.

Para cuidados cosméticos en pieles con heridas y cicatrices, como hidratante para después del sol, para suavizar las pieles duras, cortadas o resecas de manos, pies, nudillos, codos, etc., y también sobre labios secos o agrietados y en fricción para el cuero cabelludo.

Se considera un aceite más fluido que el de almendras, muy adecuado como vehículo para aplicar los aceites esenciales en masaje.

Cómo se presenta:

En frascos o botellas de 250 a 1.000 ml. Es un ingrediente habitual de jabones, geles y pomadas.

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Contra las arrugas: aceite de germen de trigo

Se obtiene del germen de las semillas del trigo. Es una fuente inigualable de vitamina E, lo que le confiere un alto valor antioxidante, y contiene también ácidos poliinsaturados del grupo omega-6, vitaminas del grupo B, carotenoides, lecitina y oligoelementos.

Sus propiedades:

  • Vitamínico
  • Nutritivo
  • Regenerador
  • Hidratante
  • Emoliente.

Cuándo se recomienda:

Para pieles secas o con tendencia a secarse, para pieles envejecidas de forma prematura y para pieles delicadas. Contribuye a combatir las arrugas y las estrías.

Se destina también para el cuidado de las manos cuando están cortadas o con grietas, para el contorno de los ojos, para la piel del bebé, para pieles fatigadas de personas afectadas por situaciones de tensión y estrés, pero también para aliviar calambres y golpes, y para aplicar sobre eccemas y urticarias.

Cómo se presenta:

En frascos de entre 60 y 500 ml, y en perlas.

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