Vivir más años

La planta japonesa que regenera el cuerpo

Claudina Navarro

Se llama ashitaba y es capaz de alargar la vida. Los científicos han descubierto que favorece la autofagia, el proceso natural de autoregeneración celular.

La autofagia es uno de los recursos que posee el cuerpo para regenerar las células enfermas o deterioradas y eliminar residuos tóxicos, algo esencial en la prevención de enfermedades y en el retraso del envejecimiento.

El ayuno periódico es una de las estrategias que permiten estimular este proceso natural, pero investigadores de la Universidad de Graz (Austria) han descubierto un flavonoide que también lo hace y de manera eficaz.

Confirman las propiedades de una planta que favorece la longevidad

Este flavonoide se denomina 4,4’-dimetoxichalcona (DMC) y se encuentra en una planta bien conocida por la medicina natural japonesa, la ashitaba (Angelica keiskei). Según la sabiduría tradicional, esta planta favorece la cicatrización de las heridas, previene las infecciones, mejora la salud en general y alarga la vida. La ashitaba es pariente cercana de otra gran planta medicinal asiática, el dong quai (Angelica sinensis).

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La confirmación de las propiedades de la planta se ha producido de un modo curioso. Los investigadores de la Universidad de Graz, entre los que se encuentra el biólogo molecular español Didac Carmona-Gutiérrez, no conocieron la planta y quisieron probar científicamente sus propiedades, sino que analizaron una colección de 180 flavonoides buscando nuevos compuestos naturales capaces de luchar contra el envejecimiento prematuro y descubrieron la eficacia de la DMC. Después averiguaron que una de sus principales fuentes es la ashitaba.

Alarga la vida un 20% (en experimentos de laboratorio)

Según el estudio publicado en Nature Communications, el DMC alarga más de un 20% la vida de las especies de laboratorio que habitualmente se utilizan en los estudios sobre envejecimiento, como la mosca de la fruta, gusanos y ratones, y también atrasa la degeneración de células humanas in vitro.

Muchas sustancias naturales poseen un efecto antienvejecimiento que se debe a su acción antioxidante, sin embargo, la ashitaba y la DMC actúan sobre el proceso de autofagia, algo novedoso, que abre un camino para desarrollar medicamentos que frenen el envejecimiento. En concreto, la DMC inactiva unas proteínas denominadas GATA, lo que facilita que las células realicen el proceso de autofagia.

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La ashitaba también protege el corazón

Los investigadores comprobaron la acción del DMC sobre levaduras, gusanos de laboratorio y moscas de la fruta. Hallaron que, añadiéndolo a su alimentación, la longevidad media de estos organismos se incrementa un 20%. Además, determinaron que protege el músculo cardiaco, de manera que en los ratones que tomaban DMC y sufrían un infarto la lesión era menor.

Los investigadores estiman que la DMC posee potencial como medicina contra las enfermedades asociadas a la edad.

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