Alimentación y buenos hábitos

Hígado y dieta: 10 claves a tener en cuenta

Nuestra vitalidad e incluso longevidad dependen en gran parte de la salud del hígado. Así se estimulan los mecanismos naturales que favorecen su desintoxicación.

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

El hígado es nuestro órgano más grande, el laboratorio y el almacén del cuerpo, y de su salud depende que el organismo se mantenga limpio y con energía suficiente para afrontar cualquier eventualidad. A través de la dieta ayudar a depurarlo para que funcione correctamente.

¿Qué funciones cumple el hígado?

Sus funciones son muchas.

  • Recoge todo lo que se ha absorbido en el intestino y controla los depósitos de energía.
  • Acumula y controla la vitamina A, la B12, la K y el hierro.
  • Sintetiza, almacena y controla el glucógeno
  • Metaboliza los lípidos y las proteínas, que distribuye según las necesidades.
  • Otra de sus funciones básicas es la desintoxicación del organismo.
    • Evita los efectos perniciosos del alcohol, herbicidas y plaguicidas.
    • Elimina las sustancias de desecho de los glóbulos rojos muertos.
    • Aprovecha y recicla el hierro.
    • Transforma el amoniaco en urea y las purinas en ácido úrico para eliminarlo.
    • Se deshace de los tóxicos hormonales.
  • También produce y controla sustancias indispensables para la coagulación de la sangre.
  • Controla y ayuda a la digestión, segregando más de un litro de bilis al día.
  • Refuerza el sistema inmunitario.

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¿Cómo prevenir problemas en el hígado?

Una dieta desequilibrada y el abuso de fármacos o alcohol son las causas más habituales de los trastornos hepáticos.

Un hígado débil, sobrecargado o enfermo puede inducir problemas alérgicos, que pueden entenderse como reacciones del organismo para recuperar vitalidad. y sobre todo un gran malestar general, cansancio y apatía.

La reacciones por exceso dan lugar a la cólera y, por defecto, a la melancolía. Detrás de una depresión puede haber una alteración hepática.

Para mantener el hígado sano conviene seguir una dieta baja en grasas y rica en fibra. Las grasas deberían ser vegetales, como las del aceite, las mismas aceitunas, el aguacate y los frutos secos, sin tostar y sin sal.

Conviene asimismo reducir la exposición a sustancias tóxicas, como el alcohol o el tabaco, y en este sentido puede ser útil optar por alimentos biológicos, libres de plaguicidas.

Otro factor importante es el tiempo. Han de respetarse los ciclos naturales del hígado, comiendo durante el día y dejando que repose por la noche para que haga mejor su trabajo.

También puede ayudar el ayuno, como dieta desintoxicante por excelencia.

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¿Qué alimentos más beneficiosos para el hígado?

Los cítricos, la cebolla, el rábano o la alcachofa son muy recomendables.

También productos como la col fermentada o las olivas al natural, pues son fáciles de asimilar y aportan vitaminas esenciales como la K y la B12.

Los alimentos amargos y especias como el pimentón, la pimienta y la cúrcumaprotegen y estimulan la función biliar.

¿Qué alimentos conviene evitar?

Es fundamental no sobrecargar la dieta, ni de grasas saturadas ni de proteínas animales, y usar el mínimo de grasas calentadas.

Conviene también disminuir el aporte de sal, sobre todo en cirrosis o enfermedades hepáticas graves con ascitis (retención de líquidos en el vientre).

Beber alcohol es una sobrecarga para el hígado.

¿Qué infusiones son más recomendables?

El diente de león favorece el flujo biliar y protege el hígado.

El cardo mariano contiene silimarina, protectora, antiinflamatoria y regeneradora, y ha dado buenos resultados en cirrosis, hepatitis crónica, infiltración grasa y alteraciones de la vesícula biliar.

La alcachofa y la cúrcuma son excelentes protectores.

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¿El hígado asimila bien los lácteos?

Los lácteos no son nocivos en sí, aunque no hay que olvidar que contienen grasas y que no conviene abusar de ellas.

Además, pueden contener residuos tóxicos que sobrecargan el hígado: residuos de medicamentos veterinarios u hormonas en la leche, e hidrocarburos aromáticos policíclicos en quesos o embutidos ahumados.

¿Cómo influye el estado de ánimo?

La ira y el enfado estimulan la secreción biliar y, si el conducto no está bien, podrían producirse cólicos. La depresión ejerce el efecto contrario y revela un mal funcionamiento hepático.

No obstante, las emociones son parte de la vida y el hígado está preparado para convivir y actuar con ellas.

Cuidar el hígado mejora el estado emocional.

¿Por qué se aconseja tanto tomar cítricos?

Sobre todo por su vitamina C y antioxidantes, que protegen de los radicales libres y ayudan a depurar. La naranja, la mandarina y el limón son ideales.

Según la medicina tradicional china, el sabor ácido estimula la energía del hígado, mientras que el exceso de picante le perjudica.

¿Qué cantidad de alcohol se tolera bien?

En el intestino, al producirse fermentaciones, se produce también alcohol.

Con este basta para estimular el hígado, por lo que cualquier otro aporte externo de alcohol lo obliga a realizar un esfuerzo extra.

En ese proceso hay personas muy sensibles a quienes afectan incluso dosis mínimas de alcohol y otras que lo toleran mejor.

¿Qué medicamentos perjudican más al hígado?

Deben tomarse sólo los fármacos imprescindibles y mirar bien las interacciones: algunos por sí solos no son nocivos pero en combinación con otros son verdaderas bombas.

Anticonceptivos, antituberculosos, quimioterápicos, inmunosupresores y tinturas alcohólicas son los más dañinos.

¿Cómo afecta al hígado el consumo de azúcares?

Los azúcares no refinados, incluidos los de la fruta, le ayudan a funcionar mejor.

Pero los refinados y los desnaturalizados, la llamada "comida basura" o alimentos de calorías vacías, producen altibajos en la glucosa y lo hacen trabajar en exceso.

La miel resulta beneficiosa para el hígado en dosis pequeñas y ocasionales.

¿Son beneficiosas las dietas depurativas?

Son excelentes. Dan un descanso al hígado y favorecen su regeneración.

Pueden hacerse varias al año:

  • en primavera, una de sirope de arce y zumo de limón, cerezas o fresas;
  • en verano, una de fruta dulce combinada con ejercicio que haga sudar;
  • en otoño, una de uvas;
  • el invierno puede aprovecharse para comer cardo o alcachofa.

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