Aliviar los síntomas

7 formas de calmar la gastroenteritis

La gastroenteritis se puede mejorar con descanso y remedios naturales que aportan bienestar y ayudan a recuperarse más rápido.

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

Mayra Paterson
Mayra Paterson

Periodista y traductora especializada en salud, bienestar y alimentación natural

La gastroenteritis, si te coge fuerte, puede resultar desesperante. La diarrea, el dolor abdominal, los vómitos, el dolor de cabeza, la fiebre... ¡y tu cuerpo no parece aceptar nada! Lo cierto es que no existe ningún tratamiento específico para remediar el malestar y toda esta explosión de síntomas de la gastroenteritis, pero algunos cuidados naturales pueden ayudarte a sentirte mejor y a evitar complicaciones.

Mantener una buena hidratación y descansar es básico. Además cuentas con remedios naturales que alivian los síntomas, entre ellos alimentos como el jengibre, la canela o el limón, y plantas medicinales como la manzanilla y la menta.

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Hidrátate bien

Tomar líquidos es esencial para evitar complicaciones, pues los vómitos, la diarrea, el sudor y la falta de apetito pueden hacer que te deshidrates fácilmente durante la gastroenteritis. 

Bebe a sorbitos infusión de manzanilla u otras infusiones calmantes, caldos claros y agua mineral con una pizca de sal y limón. 

tratamiento-natural-gastroenteritis-infusiones. Infusiones calmantes

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Infusiones calmantes

Entre las infusiones que te pueden ayudar a calmar la gastroenteritis, y a la vez a mantenerte hidratado, tienes la manzanilla, pero también la salicaria, el rabo de gato o la menta. Tienes más información sobre cómo prepararlas y tomarlas en este artículo sobre plantas para la gastroenteritis de Jordi Cebrián, periodista especializado en fitoterapia.

Foto: Unsplash

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Ten a mano el jengibre

El jengibre reduce la inflamación de la mucosa intestinal y te ayuda a mitigar las náuseas y los vómitos.

Te lo puedes preparar en infusión con una cucharadita de jengibre en polvo o media de jengibre fresco. Hiérvelo durante 5 minutos, déjalo reposar otros diez minutos y cuela. 

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Limón en ayunas

El limón tiene propiedades antivíricas, por lo que te ayuda a combatir la causa de las gastroenteritis.

Diluye dos cucharaditas de zumo en un vaso de agua y toma antes de las comidas.

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Descansa y duerme

Simplemente duerme todo lo que puedas. Es la mejor manera de dejar que el sistema inmunitario trabaje y ayudar al cuerpo en su lucha contra el virus.

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Añade la canela a tu botiquín

La canela tiene propiedades antivíricas, potencia el sistema inmunitario y además es antiinflamatoria.

Añade una cucharadita en polvo a una taza de agua caliente y, cuando se enfríe, cuélala. Toma dos tazas al día.

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Come algo, pero suave

A medida que puedas volver a ingerir, toma arroz, trocitos de pan tostado o crackers, plátano y manzana.

En las primeras comidas sigue lo que se conoce como dieta blanda: evita los alimentos muy ricos en fibra, el tomate y los platos muy grasos o especiados, pues pueden empeorar la diarrea. 

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La prioridad es siempre una buena prevención (básicamente lavarse bien las manos con frecuencia), pero una vez se inicia el problema lo mejor que podemos hacer cuidarnos lo mejor posible para no sentirnos tan mal y esperar a que pase. Los hábitos y remedios que te hemos presentado te ayudarán en este sentido.

Los síntomas suelen remitir en un día o dos, aunque pueden alargarse según la intensidad de la gastroenteritis.

¿Hay que tomar antibióticos?

Ante una gastroenteritis, se puede hacer coprocultivo o cultivo de heces, por si fuese una gastroenteritis bacteriana. Mientras recibimos el resultado, no conviene dar antibióticos si la causa no fuera bacteriana el antibiótico no sería un tratamiento adecuado. Ahora bien, mientras esperamos sí se pueden tomar probióticos. Muchas gastroenteritis bacterianas y virales responden bien a los probióticos, en general de la familia de los lactofilus.

Cuando el culpable es algún virus, los antibióticos no tienen nada que hacer. Es el caso de las gastroenteritis, y es que la causa la mayoría de las veces no hay que buscarla en una bacteria sino en un virus.

Podemos entrar en contacto con el virus a través de alimentos o agua contaminada o bien por cercanía con una persona infectada.

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