Dieta medicinal

18 superalimentos muy valiosos para tu salud

Algunos ingredientes aportan a la dieta efectos medicinales. Incorporarlos a los platos puede prevenir o contribuir a reducir ciertas dolencias. Descubre cuáles.

Dr. Josep Lluis Berdonces
Dr. Josep Lluís Berdonces

Doctor en medicina y ex director del Diploma de Postgrado en Medicina Naturista de la UB

Los alimentos de toda la vida, y algunos nuevos, son también plantas medicinales, ya que en muchos de ellos se han descubierto sustancias y propiedades asombrosas que ejercen una acción medicinal.

La investigación fitoquímica y clínica va comprobando lo que ya decía el saber popular: estos "superalimentos" contienen compuestos denominados nutracéuticos, es decir resultan nutritivos pero también actúan como medicamentos con una acción específica sobre un proceso biológico o enfermedad.

18 superalimentos que ayudan a mejorar la salud

Hoy está de moda hablar de "superalimentos" pero resulta engañoso; son simplemente alimentos, aunque con propiedades medicinales.

Incluirlos en la dieta puede resultar fácil, cómodo y más barato que consumir medicamentos o suplementos, con la ventaja añadida de que no tienen efectos secundarios ni existe el riesgo de sobredosificación.

Con ellos se puede realizar una verdadera terapia nutricional, como si se tuviera el botiquín en la despensa, para luchar contra las infecciones, el sobrepeso o el exceso de colesterol, entre otros.

Estos alimentos hacen realidad aquella frase de Hipócrates (siglo V a. C.), el padre de la medicina: "Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina, tu alimento".

Cada día se descubren nuevas propiedades de los alimentos y, como son tantos, no es factible tratarlos todos. Aquí recopilamos algunos de los más destacados.

Cabría, sin embargo, citar que alimentos como las frutas cítricas (limón, naranja), los frutos secos (nueces, piñones), el sésamo y el aceite de oliva o el de linaza también tienen muchas propiedades beneficiosas para la salud.

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1. Uva

Entre las mejores propiedades de la uva destaca que tiene una acción protectora cardiovascular, ya que previene la cardiopatía coronaria y la insuficiencia venosa.

La uva es muy rica en trans-resveratrol, antocianinas (delfinina, delfinidina, cianidina ... ), cinamatos y flavanoles, de intensa acción antioxidante.

Los compuestos antioxidantes están más presentes en el pellejo que en la pulpa, y también más en las uvas tintas que en las rosadas o blancas. Permanecen también en las uvas pasas y en el vino.

El efecto beneficioso de las uvas se atribuye al trans-resveratrol, que al parecer previene su putrefacción en condiciones adversas, por ejemplo ante una plaga. Como el vino tinto se elabora macerando e iniciando la fermentación del mosto de uva junto con el pellejo, el trans-resveratrol pasa en mayor cantidad al vino tinto que al blanco.

La fermentación del mosto mejora además la biodisponibilidad del transresveratrol de la uva. Eso sí, cada año que el vino envejece pierde hasta un 25% de esta sustancia.

Por otra parte, las pepitas de uva (ricas en procianidinas oligoméricas) y el aceite que se extrae de ellas tienen las mismas propiedades y se han recomendado también como antiedematosas, para mejorar la cicatrización de las heridas, como protector hepático y para reducir los cambios naturales del envejecimiento.

El aceite de pepitas de uva es muy rico en ácidos grasos esenciales y tocoferol (vitamina E).

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2. Tomate

Algunos estudios sugieren que los compuestos del tomate podrían ayudar a reducir el riesgo de padecer determinados tipos cáncer, especialmente de próstata y de pulmón, y ayuda a mejorar los resfriados y la bronquitis.

El pigmento rojo que contiene es un carotenoide denominado licopeno, que se absorbe mucho mejor cuando ha sido sometido a calor, ya que se isomeriza y se hace mucho más disponible para el organismo. Eso explica que la salsa de tomate concentre y haga más asimilable esta sustancia que el tomate crudo.

La biotecnología está consiguiendo hoy tomates con mayor contenido en licopeno por manipulación genética (introduciendo un gen de levaduras que retarda el proceso de maduración y permite un mayor acúmulo de este carotenoide). Sin embargo, el consumo regular de tomates, crudo y cocidos, aporta un nivel más que suficiente de licopeno.

Si se padece ácido úrico o problemas renales, mejor quitar la piel a los tomates, ya que contienen una notable cantidad de ácido oxálico.

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3. Plátano

El plátano es la fruta para los que no les gusta la fruta, un alimento fácilmente digerible y excepcionalmente rico en potasio, por lo que ayuda a regular la tensión arterial: un estudio clínico comprobó que consumir dos plátanos al día puede reducir la tensión arterial en un 10%.

Es rico en vitamina B6, que a su vez reduce el contenido de homocisteína en el organismo y puede ayudar a prevenir accidentes embólicos en las arterias.

Muchos de los beneficios del plátano son comunes en otras frutas: no contiene colesterol ni grasas, aunque sí una notable cantidad de carbohidratos, por lo que las personas diabéticas han de moderar su consumo.

Además, constituye una buena fuente de fibra dietética y reduce ligeramente el colesterol "malo".

 
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4. Apio

Las partes con propiedades del apio son los frutos y las semillas, aunque las hojas y los tallos, la parte comestible, también participan de esta acción medicinal.

Contiene:

  • Aceite esencial, o aroma del apio, que es ligeramente antiinfeccioso y se ha recomendado en el tratamiento de las infecciones urinarias.
  • Apigenina, que regula la agregación de las plaquetas y previene las trombosis.
  • Furocumarinas y sustancias de tipo ftálico, como selineno y d-limoneno, con efectos hipotensores y reductores de la glucemia.

El apio, por vía oral, se ha recomendado en el tratamiento del reumatismo, de las crisis de gota y de la falta de apetito. Ejerce un efecto moderadamente diurético, antiséptico urinario y algo afrodisiaco.

Se indica también como regulador menstrual y digestivo en general, y resulta útil en el tratamiento de fondo de las cefaleas.

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5. Brecol

Tanto el brécol como la coliflor, blanca o púrpura, son alimentos con propiedades muy interesantes. El que ha generado más artículos científicos es, sin duda, el brécol, acaso por ser el más común en los países anglosajones.

Rico en fibra, betacaroteno y vitamina C, posee además sustancias como el selenio, el diindolilmetano y el sulforafano, que pueden ayudar a alejar el riesgo de sufrir cáncer, ejercen un efecto anti viral y estimulan la inmunidad.

Los efectos beneficiosos del brécol se han comprobado especialmente en casos de cáncer de próstata y de pulmón.

Algunos de estos compuestos, como la vitamina C o el sulforafano, disminuyen considerablemente cuando se someten a altas temperaturas, por lo que para aprovechar mejor sus cualidades es preferible cocinarlo al vapor (bastan 7 minutos), saltearlo o hervirlo brevemente.

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6. Calabaza

La calabaza es muy rica en carotenoides: de ahí su color y su notable acción antioxidante y preventiva de las enfermedades degenerativas. Sin embargo, son sus pepitas las que han demostrado ejercer una mayor acción medicinal, ya que a partir de ellas se elaboran medicamentos y suplementos para tratar la hiperplasia benigna de próstata.

Se ha demostrado también su acción beneficiosa en casos de infecciones urinarias, incluso en las graves como la pielonefritis, y ayuda a la expulsión de parásitos intestinales. Así pues, este alimento puede ser también de gran utilidad para las personas mayores con dificultades para orinar.

Se pueden comer como tentempié entre comidas pero también resultan excelentes en las ensaladas y, en general, en cualquier ocasión. Sólo hay que tener cuidado con ellas en caso de sobrepeso, por su alto contenido calórico. Muy poquitas, de 5 a 10 g, ya protegen de los males de la próstata. En caso de infestación por parásitos, se toman de 100 a 150 g.

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7. Cacao

El cacao es un alimento antioxidante que tiene muchísimas propiedades saludables y, aunque para nosotros sea más propio del postre, en muchos países constituye uno de los productos básicos de la dieta.

Aporta una gran cantidad de calorías, ya que es rico en grasas, pero su contenido en flavonoides (epicatequina, ácido gálico, con acción protectora del corazón), magnesio, cafeína, teobromina y trigonelina lo convierten en un alimento muy especial. Por su alto contenido en taninos es también un buen alimento en caso de diarrea ligera.

Estimula el sistema nervioso y, consumido en cantidades razonables, ayuda a proteger el corazón (dilata las arterias coronarias y reduce ligeramente la tensión arterial), disminuye la coagulabilidad sanguínea al reducir la agregación de las plaquetas, y resulta además diurético.

El consumo de cacao se ha relacionado con la secreción de serotonina en el cerebro, que da sensación de placer.

Es muy rico en antioxidantes y, teóricamente, capaz de reducir el colesterol, pero no así el chocolate, que suele incorporar grasas y derivados lácteos.

De hecho, es importante subrayar que los beneficios mencionados se han encontrado en el cacao natural, y no en el procesado, al que generalmente se han añadido sustancias alcalinas que destruyen su capacidad antioxidante.

El consumo de cacao se ha relacionado con un mejor riego cerebral en personas de edad avanzada. Por último, se están realizado estudios, aún poco concluyentes, sobre los posibles efectos de remedios a base de cacao en el tratamiento de la diabetes y de la demencia senil.

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8. Aguacate

El aguacate es un alimento muy rico en ácidos grasos insaturados (ácido oleico, esteroles) y en vitamina E (tocoferol). Se recomienda para reducir el colesterol por la alta calidad de sus grasas.

Su pulpa se puede aplicar en eccemas, irritaciones, esclerosis, para mejorar la cicatrización de heridas y también en el cuero cabelludo, pues se considera que estimula el crecimiento del cabello.

En medicina popular se ha recomendado como afrodisiaco y para estimular el flujo menstrual.

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9. Arándanos

Las deliciosas bayas del arándano, también denominadas mirtilos, sirven para preparar compotas, mermeladas y jugos de excelente sabor.

Además de tener un alto valor nutritivo, son un gran remedio para la insuficiencia venosa (varices, hemorroides) y para tratar la degeneración de la retina que presentan, por ejemplo, las personas con diabetes de larga evolución.

Por su contenido en taninos, sirven también en el tratamiento de la diarrea. Su zumo, infusión o decocción, en gargarismos, alivia la faringe en caso de bronquitis, anginas o resfriados.

Aplicados sobre la piel, los arándanos mejoran asimismo la dermatitis. Sus virtudes medicinales no acaban ahí, porque las hojas, no comestibles, ejercen un notable efecto antidiabético.

La dosis medicinal de los arándanos es de entre 20 y 60 g al día. Se pueden tomar frescos, en jugo o en infusión de sus bayas secas.

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10. Arándanos rojos

El arándano rojo (Vaccinium macrocarpon), denominado también cranberry, es un pariente cercano de nuestro arándano, pero originario de los Estados Unidos. Se emplea para elaborar confituras, mermeladas y aderezos culinarios.

Es una planta rica en proantocianidinas (especialmente peonidina y petunidina), polifenoles con acción antioxidante y taninos.

Los estudios iniciales de este superalimento indican que puede inhibir la adhesividad de las bacterias en las mucosas del organismo, especialmente en la vejiga urinaria y en la uretra.

Se emplea como tratamiento preventivo de cistitis, vejiga irritable y personas nerviosas con micción frecuente o con infecciones de repetición (como es el caso de personas con sonda urinaria). Además, en las personas con incontinencia puede reducir el olor amoniacal de la orina producido por un exceso de urea.

Parece ser que los arándanos americanos pueden prevenir la úlcera de estómago al actuar sobre la bacteria Helicobacter pylori y posiblemente ejercen una acción anticáncer en general.

Se pueden consumir en cápsulas pero también los frutos enteros (30 g diarios o más en el tratamiento de las infecciones urinarias), en forma de jalea, mermelada o jugo (de 30 a 300 ml diarios en caso de infección urinaria).

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11. Soja

La soja es la legumbre más consumida en el mundo y un conocido superalimento por su altísimo valor nutritivo, especialmente en proteínas.

Sus isoflavonas (entre 1 y 3 mg por gramo de soja) ejercen una acción hormonal en el organismo. A pesar de ser estrógenos vegetales (fitoestrógenos), en las personas ejercen usualmente una acción antiestrogénica, por lo que reducen la incidencia de la osteoporosis, el colesterol y los síntomas asociados a la menopausia.

Los productos de soja más ricos en isoflavonas son el batido o leche de soja, y el tofu o requesón de soja.

De todos modos, hay que tener en cuenta que un consumo excesivo de productos de soja se ha asociado con una tendencia al hipotiroidismo.

 
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12. Germinados

Los germinados son ricos en vitaminas, minerales, proteínas y enzimas.

Se pueden germinar numerosas semillas, como la alfalfa, la col lombarda, las lentejas, la judía mungo, la soja, el centeno, la cebolla o los rábanos.

Los germinados son muy nutritivos, ya que contienen todos los elementos necesarios para la vida vegetal, aunque reducen el contenido calórico de la semilla para convertirse progresivamente en una verdura.

Germinar las semillas, especialmente de las legumbres, aumenta su poder nutritivo y su digestibilidad.

La alfalfa germinada, quizás uno de los germinados más conocidos, es rica en vitamina K, que regula la coagulación sanguínea.

Los germinados en general ejercen una acción antioxidante, estimulan la inmunidad y ayudan a alejar el riesgo de sufrir cáncer.

 
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13. Espinacas

Popeye tenía razón al comer espinacas, aunque no necesariamente por su contenido en hierro, que es notable, sino por la presencia de luteína, zeaxanthina, rubiscolinas, vitaminas K, E y A o magnesio, entre otras sustancias.

El mito de la espinaca y el hierro lo propagó el químico alemán E. von Wolf, quien a la hora de analizar la espinaca se equivocó al presentar los resultados y puso el punto decimal un puesto más a 1a derecha, multiplicando por diez su contenido real, que es de 4 mg/100 g.

Este gracioso error persistió en la comunidad científica durante más de setenta años, hasta que se recalculó y se comprobó el fallo. Pero mientras tanto Popeye ya había hecho de las suyas.

Sin embargo, su contenido en luteína y zeaxanthina es excepcional y muy útil para conservar la vista, ya que previene la degeneración macular y las cataratas (las personas que toman espinacas reducen hasta un 22 % el riesgo de sufrirlas).

El contenido en ácido fólico y hierro de las espinacas conviene asimismo a las personas que padecen anemia.

Por otra parte, recientemente se han encontrado las rubiscolinas, unos péptidos opioideos presentes en la proteína de la espinaca, que se forman durante la digestión y que pueden ejercer una acción beneficiosa sobre el estado mental, ya que algunos estudios relacionan el consumo de esta verdura con una mayor capacidad de retención de memoria y una menor pérdida de las habilidades memorísticas y de aprendizaje con el paso de los años, posiblemente al prevenir la degradación de las células de Purkinje presentes en el cerebro.

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14. Kiwi

Las propiedades del kiwi son múltiples. Esta fruta, llegada de Nueva Zelanda en su variedad verde y de China en la variedad amarilla, es excepcionalmente rica en vitamina C (más el kiwi amarillo que el verde). También contiene serotonina.

El consumo de frutas ricas en vitamina C dos veces por semana se ha demostrado efectivo como ayuda para la reducción del riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer, como el de pulmón, y en el tratamiento del asma.

Uno o dos kiwis diarios tienen además un efecto moderadamente laxante.

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15. Setas shitake

De origen japonés, las setas shitake (Lentinus edades) hoy ya se encuentran sin dificultad en nuestros mercados, producto del cultivo artificial.

A partir del shitake se elaboran numerosos medicamentos naturales. Por su notable contenido en lentinanos se ha recomendado como estimulante del sistema inmunitario y podría ayudara reducir el riesgo de sufrir cáncer. Además, es un reductor del colesterol y rejuvenecedor en general.

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16. Ajo

Sin duda es el rey de los superalimentos, ya que sus virtudes medicinales son tantas que han merecido libros y numerosos estudios científicos. Los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea se atribuyen en gran parte al consumo de ajo.

Su efecto se debe a la presencia de una sustancia, la alicina, que se transforma en aliína, más potente, mediante la oxidación. Sus componentes azufrados y la alicina mejoran la circulación, estimulan la inmunidad e incluso se sospecha que podrían ayudar en la prevención de determinados tipos de cáncer.

Resulta útil para reducir el colesterol, los triglicéridos y la aterosclerosis, y con ello el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular.

Actúa además como un excelente antimicrobiano, efectivo incluso en el tratamiento complementario del sida y en las afecciones por hongos. Estimula el sistema inmunitario y es un excelente pectoral en casos de bronquitis, ya que fluidifica las secreciones y aumenta la expectoración.

Numerosos estudios avalan su eficacia relativa en casos de cáncer de próstata, de estómago y colorrectal. Por vía externa se ha mostrado útil en las afecciones por tiña.

La dosis preventiva de la mayoría de estos padecimientos es de un diente crudo de ajo al día, pues el cocido pierde hasta un 90% de su efectividad medicinal.

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17. Alcachofa

La alcachofa ayuda a digerir mejor, favorece la regeneración del hígado y además contribuye a reducir el colesterol "malo". Contiene lactonas sesquiterpénicas, cinarina, escolimósido, cinarósido, luteolina, luteolin-7-O-glucósido, flavonoides, ácido cafeico y ácidos fenólicos.

La alcachofa se emplea sobre todo para mejorar las digestiones difíciles y lentas, ya que ejerce un efecto colerético, es decir estimula la secreción y el flujo biliares para favorecer la digestión de las grasas y las proteínas.

Pero su efecto sobre el sistema digestivo va más allá, porque puede reducir los gases intestinales (si bien es cierto que algunas personas sensibles a las alcachofas a veces experimentan el efecto contrario) y se recomienda como alimento a quienes padecen el síndrome del intestino irritable.

La cinarina, además, ejerce un efecto reductor del colesterol LDL o "malo" y, al igual que otras sustancias presentes en la alcachofa, tiene propiedades antioxidantes.

Por otra parte, la mezcla compleja de sustancias que presenta la alcachofa ejerce en general un efecto protector del hígado. Como último dato, conviene saber que los tallos y las hojas de la alcachofera, mucho más amargos, resultan más efectivos que la alcachofa propiamente dicha.

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18. Pomelo

El pomelo es rico en vitamina C, fibra y potasio, además de nutracéuticos como naringina, limonina, quercetina, kaempferol y turanocumarinas (bergamotina). Se recomienda para reducir el colesterol y la aterosclerosis, en caso de psoriasis y para prevenir el cáncer y el asma.

Tanto la fruta como las semillas inhiben un proceso hepático del llamado citocromo p450, lo cual en general estimula la acción y permanencia de medicamentos muy variados. Por ello, hay que comprobar que el consumo de esta fruta no interaccione con el efecto de determinados fármacos que se puedan estar tomando. Las semillas ejercen una acción antiinfecciosa. 

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Libros sobre superalimentos

  • Alimentos sanos; M. Polunin. Ediciones B
  • Alimentos buenos, alimentos dañinos; Reader's Digest, Selecciones
  • Superalimentos; M. Van Straten y B. Griggs. Ed. Pearson

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