diagnóstico heces

Observación preventiva

¿Cómo son tus heces y qué revelan sobre tu salud?

Como hecho fisiológico, ir al baño debe ser fácil y agradable. Si la emisión de heces se acompaña de molestias es que algo en nuestra dieta o salud no marcha bien.

Dr. Pablo Saz

La costumbre actual de utilizar las tazas de baño para defecar, limpiarse con papel y tirar de la cadena para que el agua se lleve las heces hace que muchas personas no tengan el hábito de observar cómo son sus deposiciones. Sin embargo, observar y revisar cómo son puede dar una idea sobre cuál es el estado de nuestro aparato digestivo y nuestra a salud.

Una observación regular puede ser más eficaz para prevenir problemas que pruebas sofisticadas.

De hecho, hay muchos tipos de heces ideales, dependiendo de la alimentación, de su calidad y cantidad, y de la masticación. Lo importante es que defecar debe ser una experiencia natural y agradable. Si no es así, las heces podrían ponernos sobre la pista de si algo va mal.

Un diagnóstico de salud a través de tus heces

Para recopilar información tendremos en cuenta los siguientes puntos principales: la consistencia, el color y el aspecto general.

1. Consistencia

Se han utilizado varias tablas comparativas, aunque la más empleada es la escala de Bristol, que sirve para establecer criterios de normalidad. Tiene en cuenta tanto la textura de las deposiciones como el tiempo que pasan en el colon hasta el momento en que las expulsamos.

Según esta escala, las heces pueden ser básicamente diarreicas, pastosas o duras, lo que puede obedecer a diversas causas.

Cuando son duras

Se presentan de dos formas principalmente:

  • Como trozos duros separados, como nueces, difíciles de excretar. Son lo que se conoce como heces caprinas.
  • También pueden salir como fragmentos cohesionados en forma de salchicha, dura o seca, pero llena de bultos.

Este tipo de deposiciones indican estreñimiento y suelen deberse a una falta de fibra en la dieta o al sedentarismo, aunque también puede darse por problemas del tubo digestivo o la ingesta de medicamentos (anticolinérgicos y analgésicos narcóticos).

Cuando son pastosas, pero no demasiado

Su forma de salchicha es bastante característica, aunque puede variar:

  • Como una salchicha con algunas grietas en la superficie.
  • Como una salchicha lisa y suave.

Estas heces entrarían dentro de la normalidad. La defecación no produce ninguna molestia y es señal de una dieta equilibrada y buena hidratación.

Cuando son blandas

Aquí encontramos tres tipos, según el grado en que se deshagan:

  • Pedazos blandos con bordes bien definidos que se excretan fácilmente.
  • Pedazos blandos con los bordes deshechos.
  • Deposiciones aguadas o totalmente líquidas que se expulsan en muy poco tiempo.

Cuando las heces son tan blandas es señal de diarrea, normalmente producida por indigestión o algún tipo de virus intestinal.

Si son líquidas y abundantes, el origen suele estar en el intestino delgado alto.

Si son escasas y muy mucosas, el problema está más próximo al ano.

Algunas son producidas solo por la irritación del recto. En ese caso, suelen ser muy escasas y mucosas.

2. Color

El color es variable, pero debemos estar atentos si detectamos un color anormal:

Color oscuro o negro

Suele ser por la presencia de sangre de procedencia alta, típico en hemorragias de úlcera duodenal. En el primer caso (sangre) son pegajosas y se llaman "melenas".

También puede deberse simplemente a la toma de medicamentos como carbón, bismuto o hierro, o bien al consumo reciente de determinados alimentos, como moras silvestres.

Color pálido o de color arcilla

Pueden ser heces acólicas, por la completa obstrucción de las vías biliares.

También pueden ser más blancas por una dieta láctea o la ingestión de papilla de bario (la que se da antes de realizar ciertas radiografías o tomografías).

Color amarillento

Son heces grasientas y es la grasa las que les da el color. Son muy parecidas a las acólicas y a veces difíciles de diferenciar, pero en las grasientas hay pigmentos biliares que no existen en las acólicas.

Color biliar

Son heces hipercólicas, por descargas intensas de bilis en enfermedades hepáticas y digestivas, así como en las ictericias hemolíticas por gran destrucción de hematíes.

Color rojo

Suelen ser de partes cercanas al ano; son frecuentes en hemorroides, fístulas, pólipos o tumores.

Color verde

Es el color típico de las diarreas de los niños, por un tránsito rápido.

3. Aspecto general

Observando las deposiciones podemos detectar otras características que llaman la atención más allá de la consistencia y el color.

Si tienen pus

Si es en gran cantidad, casi siempre es por abscesos perirrectales prostáticos, de trompas o apendiculares (apendicitis no descubiertas a tiempo).

Cuando se abre un absceso en tramos más altos, el pus (no en cantidades enormes) se suele mezclar con la deposición y pasar inadvertido. Es el caso de pericolecistitis, perigastritis, abscesos del psoas y vertebrales.

En cantidades microscópicas, puede ser por colitis inflamatorias, ulcerosas o disentéricas.

Si tienen moco o membranas

En las heces la presencia de pequeñas cantidades de moco es normal.

El moco se ve aumentado en casi todas las colitis, pero su mayor presencia puede deberse también a estados espásticos, funcionales o simples estreñimientos.

Si contienen cálculos o piedras

Si son pequeños, pueden ser biliares o pancreáticos o de arenas intestinales.

Cuando son grandes, se trata de cálculos que se han formado en el intestino.

Otras veces podemos observar sustancias o alimentos sin digerir en las heces por insuficiencia gástrica pancreática o biliar.

Un sencillo acto de prevención

La mayoría de variaciones en el aspecto y la consistencia de nuestras deposiciones, si no dan más problemas, se consideran normales.

Cuando las heces nos revelen un problema, además de tratar la enfermedad, el cuidado será general: no solo de la alimentación, sino mejorar todos los aspectos relacionados con la digestión.

Para mejorar la digestión es importante, por ejemplo, masticar e insalivar bien, comer a gusto, disfrutar de la comida sin hacer daño a los animales ni al entorno y plantearse una dieta vegetariana si todavía no se sigue.

No hay que obsesionarse: la mayoría de las alteraciones no dan problemas y son normales.

Uno mismo suele ser el primero en darse cuenta de cuándo las heces se salen de su normalidad, y más si mantiene la costumbre de observar sus heces de forma natural.

La observación sencilla que pueda hacer cada uno en su casa probablemente sea más eficaz que ninguna prueba sofisticada para prevenir problemas digestivos y mantener la propia salud.

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