Encías inflamadas: causas y remedios de la odontología integrativa

La mejor estrategia para conseguir una salud bucodental óptima, y de todo el organismo, es la prevención: buenos hábitos de higiene, dieta equilibrada y revisiones periódicas con el odontólogo.

salud de la boca
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Una boca sana va a ser esencial para un cuerpo sano, ya que el buen estado de los tejidos periodontales va a determinar estrechamente el estado de todo el organismo.

De hecho, en la última década numerosos estudios han establecido vínculos estrechos entre la enfermedad periodontal y otros problemas de salud graves, como patologías inmunes, cardiovasculares, dificultades en el control de la glucemia o en la diabetes mellitus, artritis reumatoide, enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y complicaciones en el embarazo, entre otras.

microbiota oral: un factor clave en la salud de la boca

En el cuerpo habitan millones de bacterias y microorganismos que forman parte de la comunidad microbiana beneficiosa e inherente al ser humano y que juega un papel clave para la salud del organismo. También las bacterias de la boca, en equilibrio, son necesarias para la salud.

Cuando se perturba el equilibrio de este ecosistema se denomina disbiosis; se produce una alteración de la función de la microbiota y se descompensa el equilibrio del cuerpo, lo que ayuda a la posible aparición de ciertas enfermedades, como las citadas.

La disbiosis más estudiada y conocida hasta hoy es la intestinal, pero más allá del intestino, los microorganismos que conviven en simbiosis en el ser humano también se alojan en otras partes del cuerpo, entre ellas la boca.

Las bacterias de la boca son esenciales para un estado de salud óptimo, pues participan en distintos procesos metabólicos y funciones biológicas claves.

¿Qué es la enfermedad periodontal?

Se trata de un conjunto de enfermedades localizadas en las encías y estructuras de soporte de los dientes. Las formas más conocidas son la gingivitis y la periodontitis.

El origen principal de estas patologías se debe a una acumulación de biofilm, comúnmente conocido como placa dental, formada por colonias de microorganismos que se unen entre sí y que se adhieren a una superficie física.

Se produce un proceso inflamatorio e infeccioso que se inicia al fijarse las colonias de microorganismos, el biofilm, en la encía o en el diente y mantenerse fijadas en el tiempo. Este proceso inflamatorio e infeccioso puede transformarse en una patología.

En el caso de la gingivitis, se trata de una inflamación superficial de las encías que se puede revertir con unas buenas rutinas de higiene bucal. Ahora bien, si la gingivitis no se trata a tiempo, puede derivar en una periodontitis, y entonces hablamos ya de una infección más severa y profunda que afecta a los tejidos que mantienen sujetos a los dientes (ligamento periodontal y hueso).

Durante el embarazo es muy frecuente observar la gingivitis gestacional. Es importante destacar que los cambios del embarazo en sí no producen gingivitis, sino que exacerban una respuesta inflamatoria ya existente. Con todo, el cuidado periodontal debería ser parte de los cuidados prenatales, destacando que, si no se trata, en algunos casos la gingivitis gestacional puede evolucionar a periodontitis.

La enfermedad periodontal afecta a todo el cuerpo

La enfermedad periodontal, aparte de las afectaciones locales que degradan el tejido donde se encuentran, puede afectar por dos vías distintas a la salud sistémica de todo el organismo.

  • Por un lado, los microorganismos y sus toxinas, a la vez que van destruyendo el epitelio, llegan al torrente sanguíneo y facilitan el alcance de estas mismas a cualquier otra parte del cuerpo.
  • Por otro, estas bacterias, junto con sus endotoxinas, van a generar una respuesta del sistema inmunitario liberando compuestos proinflamatorios para combatir la invasión de agentes patógenos mientras no sea tratado ese foco de infección.

Estos procesos pueden favorecer patologías inmunes, cardiovasculares, neurodegenerativas, etc.

Como suele ser habitual en los procesos inflamatorios de bajo grado, las patologías bucales también se ven perjudicadas por su carácter silencioso.

Al no provocar en un inicio un dolor intenso o síntomas graves, muchas veces pasan desapercibidas. Permanecen latentes y favorecen de este modo un estado inflamatorio que, con el tiempo, puede acabar cronificándose y generando debilidad en la capacidad de defensa del organismo.

Cómo se manifiesta la enfermedad periodontal

La enfermedad periodontal afecta a ocho de cada diez adultos en España. Las señales que nos deben alarmar para prevenir el avance de estas enfermedades son el enrojecimiento o el sangrado de las encías cuando nos cepillamos, la sensibilidad al frío, la movilidad o separación de los dientes, el mal aliento o la sensación de dientes más largos por la retracción de la encía.

Lo más recomendable cuando esto ocurre es acudir al odontólogo para que pueda diagnosticar y tratar a tiempo.

Buenos hábitos de higiene bucal

Para mantener en equilibrio la microbiota bucal y evitar la formación del biofilm, es esencial una higiene bucal adecuada. Es la base para mantener la salud bucodental y prevenir muchas dolencias, entre ellas la gingivitis y la periodontitis.

Tan relevante como los hábitos es fijarnos en los productos que utilizamos para ello. Muchos de los dentífricos y colutorios que se encuentran en tiendas y grandes superficies contienen sustancias que no son recomendables. Por eso, desde la odontología integrativa recomendamos alternativas de pastas dentífricas y enjuagues más amables con nuestras encías y mucosas, basadas en productos sin agentes irritantes y libres de tóxicos.

Estos son los básicos para una buena rutina de higiene bucal

  • Cepillado diario: Es la base para mantener la higiene bucal y facilitar la eliminación mecánica de los biofilms. Lo ideal es hacerlo de 2 a 3 veces por día, 20 minutos después de las comidas principales.
  • Seda dental: Su uso cotidiano, como los cepillos interdentales, ayuda en la limpieza de los espacios entre dientes. Puedes encontrar opciones que no son de nylon, más sostenibles y saludables.
  • Limpiar la lengua: También es necesario cepillar la lengua: coloca las cerdas del cepillo dental cerca de la parte media de la lengua y llévalo suavemente hacia delante en un movimiento de barrido. Repite de 6 a 8 veces. También puedes utilizar un limpialenguas.
  • Oil pulling: Es una práctica matutina ayurvédica que consiste en enjuagarse la boca con aceite (de coco o sésamo) para eliminar toxinas, nutrir los tejidos y eliminar el mal aliento. Es ideal para personas que necesiten reforzar el tejido de sus encías.
  • Sin tóxicos: Conviene emplear productos que sean más respetuosos con el ecosistema bucal, libres de tóxicos y sin agentes irritantes. El triclosán, presente en algunos dentífricos, se ha asociado a disfunciones tiroideas y alteraciones en el microbioma. Hay que evitar también los sulfatos, aromas, edulcorantes y colorantes artificiales, así como los colutorios químicos muy agresivos como la clorhexidina u otros antisépticos, que rompen el equilibrio de la microbiota oral.

evitar problemas con la saliva

La función de la saliva es la de colaborar en la masticación y deglución de los alimentos; lubricar y proteger las encías y los tejidos duros de nuestros dientes; arrastrar las bacterias y eliminar los microorganismos presentes en la boca. Además, tiene un efecto cicatrizante y nos ayuda a detectar los sabores de la comida.

La saliva también regula el pH de la boca. El tipo de alimentos que ingerimos, y la frecuencia con que lo hacemos, afecta directamente al bienestar general de la cavidad bucal, la cual requiere de un pH equilibrado para mantener un buen estado de salud. Así, el picoteo constante, el consumo de zumos ya preparados, las bebidas carbonatadas y la ingesta frecuente que existe actualmente de alimentos ricos en azúcares y ácidos van desestabilizando y alterando este medio. Este pH se ve afectado porque las bacterias encargadas de metabolizar azúcares a su vez producen más ácidos, lo que aumenta el riesgo de padecer desequilibrios en el microbioma oral.

Por ello, remarcamos la importancia de respetar los horarios de las comidas y aconsejamos el consumo de alimentos saludables con aporte nutricional y una hidratación necesaria para mantener la humedad del medio bucal.

Durante la noche, la producción de saliva alcanza su nivel más bajo, por lo que la acción antimicrobiana se ve debilitada en ese espacio temporal. Por ello, se le da una mayor importancia al cepillado nocturno para conseguir una buena salud oral.

qué debes evitar para proteger la boca

Además de una mala higiene bucal, existen otros factores asociados al estilo de vida que facilitan la disbiosis oral, como el estrés, el tabaco, la toma desmesurada de antibióticos u otros medicamentos, la dieta blanda rica en carbohidratos de absorción rápida (azúcares y harinas blancas) y el picoteo constante.

En definitiva, la mejor estrategia para conseguir salud bucodental es la prevención por medio de unos buenos hábitos de higiene, dieta equilibrada y revisiones periódicas con el odontólogo.

Una boca sana va a ser esencial para un cuerpo sano, ya que el buen estado de los tejidos periodontales va a determinar estrechamente el estado de todo el organismo.

Hemos de abordar la salud de una forma global e integrada, colaborando entre los diferentes profesionales y especialistas.

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