|
|
Alimento estrella
Plátano
Dulce, nutritivo y muy fácil de comer, gusta y conviene a todo tipo de personas.
Su contenido proteico es discreto (1,1/100 g) y la presencia de grasas casi nula (0,2 g/100 g). Además, está exento de colesterol. Es una fruta muy rica en los minerales potasio (382 mg/100 g) y magnesio (36 mg/100 g). También en vitaminas, especialmente en betacaroteno (38 mcg/100 g), vitamina C (11 mg/100 g) y ácido fólico (23 mcg/100 g). La presencia de agua ronda el 76% y el contenido en fibra, el 3%. Presenta 81 kilocalorías por cada 100 g de parte comestible.
Múltiples propiedades medicinales Anemia o fatiga.- El plátano resulta de mucha ayuda para recuperar fuerzas. Si se consume después de realizar ejercicio, aumenta la capacidad de resistencia ya que aporta una excelente combinación de hidratos de carbono y potasio, ambos necesarios para la actividad muscular. De hecho, muchos deportistas lo toman antes o durante una competición. Tensión.- Gracias al potasio, se demuestra efectivo disminuyendo la hipertensión arterial. Un plátano proporciona alrededor del 15% de las necesidades diarias de potasio de un adulto. Estreñimiento.- Los plátanos verdes mejoran el tránsito intestinal por su contenido en almidón e hidratos de carbono no asimilables, aunque son más indigestos y también pueden provocar flatulencias. Por el contrario, los maduros se aconsejan en caso de diarrea porque suavizan la mucosa digestiva inflamada. Acidosis.- La notable alcalinidad del plátano permite combatir la acidosis (excesiva acidez de la sangre) y en general aumentar las reservas alcalinas del organismo. Ardor de estómago.- Bien maduro y tomado antes de las comidas, neutraliza el exceso de acidez gástrica y calma los ardores de estómago. Artritis y gota.- Su consumo es útil para hacer frente a procesos reumáticos, artritis y gota. Ayuda, junto con una dieta de orientación vegetariana, eliminando el exceso de ácidos retenidos en el organismo. Nefritis.- Su escaso contenido en sodio, combinado con la elevada presencia de potasio, evita la retención de líquidos y la formación de edemas. Es recomendable en casos de nefritis (inflamación de los riñones) y cálculos renales.
Cómo escogerlos Los ejemplares deben estar intactos, sin golpes ni magulladuras, y no demasiado blandos. El color de la piel indica el grado de madurez. No hay que hacer caso de las manchas o puntos oscuros, que no afectan a la calidad de la pieza. Una de las más habituales es la de los llamados patacones o plátanos fritos, que pueden acompañar infinidad de platos y cuya receta se ofrece aquí. Para ablandar el plátano, se puede cocer en agua salada o en aceite a fuego lento, asar al horno o también a la plancha, con su piel y un corte transversal, pero habiendo cortado sus dos extremos. Después simplemente se corta en rodajas, se sazona, se aplasta y se fríe en aceite caliente. Las ensaladas son otro terreno en el que triunfa el plátano. Resultan exquisitos con la pasta, las patatas, el cuscús, las legumbres y las hortalizas en general, como el apio, los pimientos y la remolacha. En Brasil los asan al horno para acompañar platos de carne. En República Dominicana hacen con ellos una especie de pastel de carne, alternando capas de plátano cocido y aplastado con carne picada guisada. Y en Venezuela incorporan los plátanos a su versión del cocido.
Recetas dulces Con plátano y leche o zumos de frutas se preparan también excelentes batidos, más cremosos y nutritivos, y menos grasos, que los que se hacen con nata o helados. Es frecuente, asimismo, probar los plátanos en pan dulce, bollos, bizcochos, galletas, pudines, mousses y helados.
Dr. Daniel Bonet/ Luciano Villar
Este artículo puede leerse íntegro en la revista Cuerpomente.
............................................................................................................
Recetas
|
|
| |
|
|
| |
La variedad canaria |
|
| |
|
|
| |
El plátano de Canarias es más pequeño que la banana pero más sabroso, cremoso y más rico en potasio.
|
|
| |
|
|
|