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Alimento estrella
Dátil

El sabroso y nutritivo dátil, alimento básico entre los pueblos del desierto, es una excelente fuente de energía y minerales. Con su sabor de inacabables matices y su jugosa textura no hay paladar que se resista a sus resultados en la cocina.

Con los pies en el agua y la cabeza en el fuego. Así describe un proverbio árabe las condiciones ideales para cultivar la palmera datilera (Phoenix dactylifera), exactamente las que se han dado en ciertas zonas desde el valle del Indo, en Pakistán, hasta Marruecos, la enorme franja que constituye su hábitat natural, aprovechando las vetas subterráneas de agua. Para la mayor parte de nosotros, los dátiles (del griego daktulos, «dedos») no pasan de ser una fruta ligada a la Navidad o a recetas exóticas. Pero aún quedan pueblos cuya dieta se basa casi exclusivamente en cereales, leche y dátiles, y que llegan a consumir hasta 200 kilos por persona y año.

La baza escondida del deportista
Por tratarse de una fruta desecada, el valor nutricional de los dátiles es inusualmente alto. Se consideran aperitivos y reconstituyentes, indicados para esfuerzos físicos e intelectuales. Algunos deportistas de alto nivel los prefieren a las galletas y barritas nutritivas pues les ayudan a recuperarse más rápido después de un gran desgaste, lo que puede ser debido, además de a su contenido en azúcares simples, al aporte de vitamina B5.
También resultan beneficiosos en afecciones estomacales e intestinales asociadas a inapetencia. Por su riqueza en sustancias mucilaginosas, bien maduros y cocidos en leche, suelen administrarse para ablandar y suavizar las vías respiratorias en caso de dolor de garganta, catarros, faringitis, bronquitis, tos, etc. Por su fibra soluble se recomiendan igualmente frente al estreñimiento.
En naturopatía se prescriben en casos de asma, fatiga ocular o trastornos de hígado. Y por su contenido en vitamina B5, magnesio y triptófano, se consideran una ayuda para conciliar el sueño.
La medicina tradicional china los emplea con frecuencia. Por su naturaleza los identifican con el sabor dulce y los describen como uno de los alimentos cotidianos de mayor poder curativo, como el arroz o el jengibre. Para ellos, tonifica la sangre y el chi (energía vital), favoreciendo la limpieza del aparato circulatorio y bajando la presión arterial, lo que fortalece la salud y calma la mente.
No se aconseja abusar del dátil en caso de diabetes, obesidad o trastornos gástricos con acidez de estómago. También puede favorecer, si confluye una mala higiene dental, la aparición de caries, por su riqueza en azúcares y su textura pegajosa. Y contiene tiramina, una sustancia vasoconstrictora que puede desencadenar migrañas en personas sensibles.

Un tesoro por explorar
Nuestra relación con los dátiles suele ser bastante vaga, sencillamente porque no disponemos de un recetario que los incluya.
Para prepararlos, hay que empezar por deshuesarlos y pelarlos, pues la piel ni sabe a nada ni se digiere. Lo más práctico suele ser remojar los dátiles en agua. Con ello se consiguen dos cosas: facilitar su pelado y deshuesado, e hidratarlos para matizar su dulzor a nuestro gusto.
Tal cual han quedado podemos rellenarlos, como en la típica receta, con queso fresco y menta, o con tofu o lo que nos sugieran. Así rellenos se pueden tomar como aperitivo, como entrante acompañados de ensalada, como guarnición de un segundo plato o como postre.
Otra deliciosa presentación es envueltos (rellenos o no) en bechamel, arroz, puré de tofu, de garbanzos, etc. Después se moldean, se empanan y se fríen para obtener nutritivas croquetas.
Rallarlo es práctico para dar a las recetas un toque de sabor y usarlo en rellenos de sándwiches, en canapés o en sopas, ensaladas, sofritos, mojos y pestos, patés, masas de filetes rusos, albóndigas, salsas para pasta y un largo etcétera. En rodajas gruesas sugiere otras preparaciones, como pistos, quiches y empanadas, revueltos, salteados de verduras, arroces y legumbres; creaciones en las que se quiera que el ingrediente se note.

Luciano Villar (cocinero)

Puedes leer el artículo completo en la revista Cuerpomente





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Recetas
 
 
     
  Una joya en el desierto  
 


 
  Por su riqueza en azúcares y minerales el dátil es una gran fuente de energía reconstituyente. Ahora se sabe que también aporta antioxidantes.  
     

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Ensalada verde con queso de cabra y dátiles confitados


Raciones: 4   Preparación: 15 min.   Cocción: 30 min.
 
  • 10 dátiles secos, ablandados con remojo
  • 250 g de mezcla de hojas verdes: lollo rosso, escarola, hoja de roble, canónigos, achicoria, etc.
  • 50 g de frambuesas
  • 4 higos bien maduros
  • 200 g de queso de cabra
  • 1 cebolla roja grande
  • 1 cucharadita de jugo de jengibre
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  • 1 ramita de romero
  • 75 ml de aceite de oliva virgen
  • 2 cucharadas de miel suave
  • vinagre de Jerez y sal

  • Se deshuesan los dátiles y se cortan en tiras a lo largo. Se corta la cebolla en tiras finas. Se fríen ambos 25 minutos a fuego suave en el aceite con el romero y la miel, y cuando estén bien confitados se retiran y se añade el jugo de jengibre.
    Se monta la ensalada con las hojas verdes. Se pelan los higos y se cortan en cuartos. Se añaden con las frambuesas. El queso se calienta o se tuesta la plancha, se pone en el centro y se cubre con dátiles y cebolla caramelizados. Se aliña con sal, vinagre de Jerez y aceite del confitado.

    Por ración:
     Calorías  Proteínas  Hidratos  Grasas  Colesterol
      376   12 g   39 g   19 g   23 mg
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    Foto: AJJ
    Orechiette con pesto de dátiles


    Raciones: 4   Preparación: 25 min.   Cocción: 20 min.
     
  • 75 g de orechiette (o una pasta similar)
  • 1 berenjena pequeña
  • 2 zanahorias
  • medio calabacín
  • 75 g de guisantes
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • medio limón, su ralladura, bien fina
  • sal
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    Para el pesto de dátiles:
  • 8 dátiles secos
  • 4 hojas de rúcula
  • 3 hojitas de menta fresca
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 2 cucharadas de piñones picados
  • una pizca de canela en polvo
  • una pizca de azafrán en polvo
  • 1 cucharadita de zumo de jengibre
  • 100 ml de aceite de oliva virgen

  • Primero se prepara el pesto. Se remojan los dátiles hasta que estén frescos. Se deshuesan y se pican. Se trituran con la rúcula, la menta fresca, el ajo, la canela, el azafrán, el zumo de jengibre y el aceite de oliva, hasta obtener una pasta homogénea. Se le añaden los piñones picados.
    Se corta la berenjena en dados pequeños y se deja en remojo durante 20 minutos en agua con sal. Se cortan igualmente las zanahorias y el calabacín
  • Se cuecen las orechiette con la berenjena lavada y escurrida. Cuando lleven cinco minutos se les añade la zanahoria, el calabacín y los guisantes. Se escurre todo y se saltea entonces en una sartén con un poco de aceite de oliva, durante unos cinco minutos. Una vez hecho se añaden el pesto y la ralladura de limón, y se mezcla todo bien. Se sirve templado.

    Por ración:
     Calorías  Proteínas  Hidratos  Grasas  Colesterol
      520   6 g   40 g   35 g   14 mg
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    Foto: AJJ
    Macedonia de dátiles y plátano sobre bizcocho


    Raciones: 4   Preparación: 15 min.   Cocción: 35 min.
     
  • 16 dátiles deshuesados
  • 500 ml de leche de avena
  • 65 g de azúcar panela o miel clara
  • palo de canela
  • 2 plátanos, cortados en rodajas
  • 1 granada, desgranada
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  • 250 ml de zumo de uva negra
  • unas gotas de agua de azahar
  • 1 cucharada de pistachos picados
  • 80 g de bizcocho integral ya hecho

  • Se cuecen los dátiles a fuego lento con la leche de avena, 40 gramos de azúcar o miel y la canela hasta que la leche se reduzca a un tercio. El zumo de uva se hierve con el azúcar restante hasta reducirlo a la cuarta parte. Ya tibio, se añaden el azahar y la granada.
    El bizcocho se corta en cuatro rebanadas, se cubre con el plátano, los dátiles, y se cala con la leche resultante de cocerlos. Se esparce el pistacho por encima y el plato se decora con granos de granada y gotas del jugo de uva.

    Por ración:
     Calorías  Proteínas  Hidratos  Grasas  Colesterol
      297   4 g   63 g   3 g   23 mg
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