Plantas Medicinales
Fresno, alivio natural para el reúma

Destaca como analgésico y antiinflamatorio en procesos artríticos y artrósicos.

Los fresnos son árboles esbeltos y majestuosos, emparentados con el olivo, y forman parte de los bosques de ribera –en el caso del fresno de hoja pequeña (Fraxinus angustifolia)–, o bien aparecen en prados de montaña y márgenes de bosques caducifolios –en el caso del fresno de Vizcaya (Fraxinus excelsior). El primero es común en toda la cuenca mediterránea y el segundo se encuentra desde las montañas del Cantábrico y los Pirineos hasta el sur de Escandinavia.
Son árboles caducifolios, de corteza grisácea, hojas compuestas de varios foliolos lanceolados, puntiagudos, con los márgenes dentados, flores en panícula y frutos alados. Las excelencias de las hojas de fresno como remedio curativo ya eran bien conocidas en la antigüedad y el propio Dioscórides menciona el uso que se hacía de ellas, en emplasto, incluso para combatir la mordedura de víbora.
El fresno contiene flavonoides (rutina, quercitina), polifenoles, manitol, ácido málico, abundantes taninos y heterósidos cumarínicos en la corteza. Se le atribuyen virtudes diuréticas, antiinflamatorias, analgésicas, antirreumáticas, antipiréticas, astringentes, venotónicas y cicatrizantes. Para rebajar la inflamación de las articulaciones y como remedio analgésico, en artritis reumatoides y procesos artrósicos, las hojas de fresno se han revelado como un apoyo de primer orden, aplicadas por vía tópica en compresas o bien en cremas y pomadas.

Reductor de edemas
El fresno se indica, por su notable acción diurética y depurativa, cuando se requiere aumentar el flujo de orina, para facilitar la eliminación de los excesos de urea y las arenillas en el riñón. Como fórmula diurética, en caso de retención de líquidos y para favorecer la reducción de los edemas, se asocia fresno con otras tres plantas depurativas: el diente de león, las hojas de abedul y la cola de caballo, tres cucharadas soperas de la mezcla por litro de agua. Se hierve un minuto, se deja reposar otros ocho y se va bebiendo durante el día.
Asociado al meliloto, a la vid roja y a las hojas de ginkgo, el fresno se ha mostrado muy efectivo como tónico venoso en estados de insuficiencia y problemas de circulación sanguínea, como varices, flebitis y hemorroides. Se puede beber en infusión, o bien aplicar la misma infusión en lavados o baños locales.

Infusión para bajar la gota
Los expertos proponen una excelente fórmula desinflamatoria para aliviar el dolor en las crisis. Esta infusión combina hojas de fresno con lespedeza y hojas de coronilla de fraile, además de anís estrellado para disimular el sabor intensamente amargo del fresno. Se precisan dos cucharadas soperas rasas de la mezcla por medio litro de agua. Se hierve uno o dos minutos y se deja que repose otros diez. En las crisis se bebe a lo largo del día, y fuera de ellas, un vaso diario, semana sí, semana no.
El fresno se encuentra en planta seca para infusión, la corteza troceada para decocción, en tintura alcohólica, extracto líquido, jarabe, en polvos, cápsulas y como ingrediente en pomadas y cremas.

Jordi Cebrián
Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»